lunes, 2 de marzo de 2026

IMPUNIDAD, RAZA Y CLASE

 

IMPUNIDAD, RAZA Y CLASE

Las agresiones sexuales atentan contra la integridad física y mental y contra la dignidad de las mujeres y deberían repugnar por igual independientemente del origen, la extracción social y el nivel económico del agresor y de la agredida, pero no es así ni de lejos.

Hay una diferencia descomunal entre la percepción de un crimen sexual cometido por un inmigrante y el mismo cometido por un natural del país y más ahora, en estos tiempos de desafío constante de la ultraderecha con un discurso ultramontano en el que todo lo que provenga de allende nuestra frontera sur global ha de ser tomado como una amenaza. Imaginen simplemente si el caso de secuestro durante dos años, con torturas y violaciones continuadas, tan terribles que ha llegado a perder la visión de un ojo, cometido contra una mujer marroquí por un vecino de San José de la Vega hubiera sido justo al contrario: que la agredida hubiera sido murciana y el agresor magrebí. Por mucho menos se encendió la mecha del pogromo vergonzoso que tuvo lugar en Torre Pacheco. Sin motivo ninguno nos llegan todos los días bulos en los que se nos advierte de que los inmigrantes vienen al país a robar y a violar. Son culpables antes de empezar a hablar. Son pre culpables.

La mujer agredida lo tenía todo en contra, como es habitual en estos casos. Nadie la buscaba ya, se habrá ido a su país, pensaban los pocos contactos que tenía en Murcia. En su país nadie la buscaba tampoco, no es extraño que una persona desaparezca al cambiar de continente. Una red de apoyo inexistente ha facilitado dos años de torturas y violaciones. Quién va a venir a rescatarte decía su torturador. Y era verdad. Eso le convertía a él en alguien todopoderoso y como tal ha actuado. Esa falta de apoyo social favorecerá que este asunto termine pasando sin pena ni gloria y acabe en el olvido igual de rápido que se ha olvidado el caso Baúl, en el que empresarios poderosos estuvieron abusando de menores durante años, pero no llegaron a pisar la cárcel a pesar de que ellos mismos reconocieron los hechos: admitieron que habían abusado de niñas. Como dato aclaratorio: ellos eran adultos y ricos, ellas menores y pobres.

A otra escala es lo mismo que ha sucedido con el caso de Julio Iglesias. Se convierten en sátrapas con un harén a su disposición, y eso lo facilita el poder omnímodo del que disfrutan por su clase, su raza y su estatus económico. Las denunciantes de Julio Iglesias han sido muy valientes al sacar a la luz abusos sexuales y laborales que presuntamente venían ocurriendo durante décadas, que todo el mundo conocía y contra los que nadie se atrevió a actuar. Y está claro por qué. Esto está ocurriendo cada día y la condición de inmigrante agrava la situación hasta hacerla insoportable. Si no tienen papeles no pueden denunciar, o no se atreven. Y si denuncian miren lo que les pasa. Un potente aviso a navegantes, a ver qué mujer se va a atrever a llevar ante un juez a su agresor para que al final quede él en la calle y ella cuestionada. Y es que en ese imaginario tan machista como clasista los hombres ricos no violan, solo los inmigrantes.

La diferencia social juega a favor del agresor de muchas maneras distintas. Si la agredida es, como sucede a menudo, de una clase social inferior inmediatamente se pone en duda su denuncia: algo querrá sacarle al respetable señor. Esa diferencia se amplía si ella es extranjera, pobre, inmigrante o una mezcla de estas tres condiciones. ¿A quién van a creer los jueces, a quién va a creer la opinión pública? En cuanto aparece la noticia se pone en marcha el escudo de protección del señoro: las ayuso o los peñafiel de turno saldrán a recordar lo gran profesional que es, cómo se atreven estas desarrapadas, estas desagradecidas, algo querrán. A este argumento se añade el de que la relación a lo mejor fue consentida y si denuncian es por despecho.

Ahí está también, a otro nivel, el de la diferencia jerárquica, el caso del alcalde de Móstoles, tan parecido al de Nevenka, quien tuvo que abandonar el país a pesar del fallo a su favor: es que ella quería ascender y por eso se está vengando con esta acusación de acoso sexual. Siempre, siempre, siempre encuentran el modo de exculpar al agresor. Si es hombre, poderoso y blanco es pre inocente.

Y hasta sin el pre: es inocente; y si no lo es, el resultado es el mismo, porque no le va a ocurrir nada: es perfectamente impune. Ha pasado más tiempo en prisión el niño de cinco años Liam Ramos detenido por el ICE en Minneapolis que cualquiera de las decenas de hombres implicados en el caso de trata de mujeres y abusos sexuales continuados de la isla de Epstein, con dos presidentes estadounidenses y un príncipe inglés implicados.

Y luego que para qué tanto feminismo si ya somos súper iguales.

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BAD BUNNY: ¡SEGUIMOS AQUÍ!

 

 

BAD BUNNY: ¡SEGUIMOS AQUÍ!

En estos tiempos desesperanzados de pronto y contra todo pronóstico, me ha traído esperanza un cantante al que mis hijas y mi hijo veneran y al que yo detestaba cordialmente: Bad Bunny. Quién me lo iba a decir a mí…

Me ha traído esperanza por varios motivos: se ha convertido en la voz de los perseguidos, cantando en español; ha politizado contra la represión trumpista a una generación de jóvenes muy desmovilizada y le ha dado al tirano una bofetada en la mejilla más yankee: el intermedio de la Super Bowl.

Bud Bunny ha reivindicado políticamente lo latino con música y baile y la gente ha disfrutado de la actuación. Me ha traído esperanza porque el tirano le teme con ese temor que se viste con los ropajes del desprecio al expresarse y ha recibido su actuación como una ofensa. Benito Antonio Martínez Ocasio está señalando la desnudez en forma de crueldad de este neo rey plutócrata que es Trump.

El cantante puertorriqueño ha sido el portavoz, tanto en los Grammy como en la Super Bowl, de los millones de latinos residentes en E.E.U.U. que hoy viven aterrorizados por Trump y su ICE-Gestapo y les ha gritado: ¡Seguimos aquí!, Seguimos aquí y no nos escondemos ni pedimos perdón, porque tenemos derecho a existir. Ha contestado a la política de miedo y represión con música, color, vida y alegría. Y con orgullo, orgullo de ser latino. Su mensaje en ambos espectáculos ha sido muy potente: lo único más poderoso que el odio es el amor.

Frente a unas políticas que pretenden invisibilizar, borrar, secuestrar, encarcelar y echar del país a las personas de origen sudamericano y en general a las no blancas (Melania es eslovena y habla inglés peor que Cantinflas, pero por suerte para ella, su piel es blanca), el cantante ha demostrado que no se puede negar la existencia a millones de personas. La vida es más poderosa y se desliza por las grietas del sistema. Y lo ha hecho en el programa más visto del país, el descanso de la Super Bowl, a cuyo escenario ha llevado un fárrago de baile latino, una casita llena de gente (desde Pedro Pascal a Lady Gaga) y una plantación de caña de azúcar dejando a Trump con las ganas de deportar el espectáculo en su totalidad manifiesta mientras escupe su rabia en Truth Social, como suele hacer.

En una generación de jóvenes no politizados, el cantante ha conseguido emocionar a sus fans con un discurso de panamericanismo profundamente político (mencionó los países del continente arropado por un desfile de todas las banderas). Este tipo de actuaciones son imprescindibles mientras las persecuciones terribles del demente naranja sigan haciendo daño, separando familias, secuestrando niños, asesinando impunemente en las calles. Necesitamos que los cantantes, que mueven masas, se posicionen, como lo ha hecho Bad Bunny, como lo ha hecho también Bruce Springsteen en su canción The streets of Minneapolis en la que señala los nombres de las víctimas y de los victimarios.

Bad Bunny se ha negado a hacer una gira por E.E.U.U. con su espectáculo DTMF (Debí tirar más fotos) porque teme que sus fans sean secuestrados a la salida o la entrada de los conciertos. Es asombroso lo rápido que hemos integrado la existencia de un aparato represor masivo que persigue a personas por su origen, por su color de piel y por el acento de su voz. Cómo hemos llegado a esto. Cómo podemos soportarlo.

Los jóvenes también están hartos pero sus gustos, sus inquietudes y sus intereses son distintos de los de generaciones precedentes. Hay que encontrarse con ellos en contextos que tienen que ver con las redes, el ocio, la música, la expresión artística.

Si en el feminismo decíamos hace pocos años: si no puedo bailar, no es mi revolución, es porque resulta imprescindible reivindicar la alegría para avanzar y para crear comunidad.  Los jóvenes (y también los no jóvenes) que, perdón por la obviedad, son el futuro, para que sea su revolución necesitan que se pueda bailar. Y eso se lo da de sobra Bad Bunny.

 

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2026/02/16/bad-bunny-seguimos-126871502.html

 

LAS TRUMPETAS DEL APOCALIPSIS

 

LAS TRUMPETAS DEL APOCALIPSIS

Después de los terribles asesinatos de Minneapolis Trump ha bajado un poco el tono de forma táctica, pero no va a parar porque lo quiere todo: invadir países, secuestrar presidentes, anexionarse territorios, separar familias, encarcelar niños, patrocinar genocidios, enviar al ejército contra sus adversarios políticos y ganar el premio nobel de la paz. Para él no hay incoherencia porque todo lo que él hace está bien. No tiene más juez ni fiscal que su propia cabeza rubia y demenciada. Le preguntaron en una entrevista: - ¿Su poder tiene algún límite a nivel internacional? Y contestó: Solo uno: mi propia moral, mi propia mente. Es lo único que puede detenerme. ¿Qué podría salir mal?

Cada día vemos más claro el rumbo hacia la autocracia que ha emprendido la administración estadounidense. Es todo tan terrible y tan impune que llevamos camino de ver Gaza convertida en un resort con los últimos gazatíes confinados en reservas. Es la materialización de la distopía. Merecemos algo mejor que este tobogán hacia el desastre, pero tendremos que ganárnoslo porque es muy preocupante la inacción de la UE frente este Trump que es un matón blandiendo un bate de béisbol, amenazado con golpear con aranceles todo lo que se mueva o pestañee. Y no solo con aranceles, en el caso de Groenlandia amagó con movilizar al ejército. Vivimos tiempos de psicopatía y parálisis.

Este proyecto de cambio de paradigma mundial es posible porque Trump tiene el apoyo en su país tanto de los súper ricos como de los más desfavorecidos. En la parte de arriba están los multimillonarios presentes en su toma de posesión, una auténtica declaración de su intención de convertir la democracia en una plutocracia para llegar a la autocracia que ansía. En este caso no hay que preguntarse por qué le apoyan.

En la parte de abajo de la escala social están sus pobres seguidores pobres.
Es alucinante constatar lo profundamente ignorantes que son los votantes MAGA. Trump, apelando a lo más mezquino del alma humana, les ha lanzado el hueso de la deportación de otros pobres que además son extranjeros. Y les ha dado igual que les retire el Medicaid y otras ayudas sociales: deport them now! Eso es lo que cuenta para ellos.

Igualmente paradójica es la situación de los extranjeros que también le dieron su apoyo, como los magazolanos. Trump convirtió en inmigrantes sin papeles a más de 300.000 venezolanos que tenían una “protección temporal” (TPS). Después de extraerles el voto, eso sí.

Ahí está también la senadora cubana Ileana García que hizo campaña por Trump pidiendo muros y deportaciones. Ahora vemos en redes cómo esta política, cofundadora de Latinas por Trump, pide que paren las deportaciones, que está aterrada, que ha sido hostigada por la policía debido a su acento latino, que teme que su hijo de veinte años sea detenido por el ICE. Y que si sigue así… Trump perderá las elecciones de mitad de mandato. A esta mujer tan estúpida como inhumana todavía le preocupa que el trumpismo pierda el poder, ese poder que amenaza, y no de forma metafórica, a ella y a su familia. Cuando ese mismo poder ha hostigado a otras personas ella lo ha alentado, pero le preocupa ahora que se ve afectada. Cuando vea tu piel oscura y tu acento latino, la policía del ICE, ese agente del apocalipsis, no se va a parar a preguntar si has votado por Trump. Si lo has hecho, en el pecado llevas la penitencia, y de nuevo, no de forma metafórica.
Está mujer es el epítome de lo que sería el votante de Trump pobre o inmigrante: alguien que se ve profundamente perjudicado por sus políticas y aun así persiste con obcecación en darle su apoyo, ¿Qué tiene que pasar para que sea consciente de su error y le retire su apoyo? ¿Qué finalmente le secuestren al hijo? Esas cabezas trumpistas son un auténtico expediente X del comportamiento humano.

El apoyo externo le viene de los partidos ultras mundiales, todos ellos fanáticamente nacionalistas, pero con un patriotismo de quita y pon. Cuando Trump interviene en Venezuela, aplauden y piden la invasión de su propio país, como han hecho algunos votantes de Vox en España. ¿Qué entienden estos por soberanía nacional? Podemos decir que su concepto sobre soberanía es la medida de todo lo demás: un seguidismo acrítico y desnortado a este líder maligno que se ha propuesto llevar al planeta al desastre solo para satisfacer su propia megalomanía. Un seguidismo basado en la falaz creencia de que Trump protegerá sus intereses. Los partidos ultras de toda Europa son los quintacolumnistas del tirano.

Todo parece indicar que el apocalipsis capitalista que se prepara tendrá espectadores entusiastas y hasta empresas patrocinadoras.



https://rrnews.es/2026/02/las-trumpetas-del-apocalipsis.html

 

 

 

 

jueves, 29 de enero de 2026

SE CREEN IMPUNES

 

SE CREEN IMPUNES

Como ya sabrán ustedes si viven en este planeta, Julio Iglesias ha sido acusado por dos de sus exempleadas de abuso sexual y laboral en condiciones de aislamiento y coacción, en unos términos que llevan el asunto hasta la consideración de trata de mujeres.

Esta denuncia contra el cantante se parece mucho a casos como el de Jeffrey Epstein, el de Harvey Weinstein o el de Dominique Strauss-Kahn. Todos ellos son ejemplos extremos del ejercicio del poder a través del sexo, todos ellos se generan en el cruce entre patriarcado y capital, esa alianza criminal.

Ellos se creen impunes y es normal que así sea porque el patriarcado ofrece a los hombres un sistema universal y transversal de desigualdad que les otorga privilegios tales como acceder a los cuerpos de las mujeres cuando se les antoje, además de protegerles de las posibles críticas. Esa protección se basa siempre en culpabilizar a las víctimas con un argumentario que se repite hasta la náusea: la acusación es falsa, la relación es consentida o ella se lo ha buscado. A menudo se emplea una mix de los tres argumentos, aunque sean contradictorios, porque el disparate no exige coherencia.

Según las informaciones de la investigación realizada durante tres años sobre estos abusos, Julio Iglesias ha sido impune de las supuestas y terribles agresiones hasta el día de hoy, con 82 años, un poco más y se va de rositas. Y siendo así, ¿por qué iba a cuestionarse sus actos ni por un momento? Operaba con auténtica patente de corso. Incluso ahora que todo ha salido a la luz tiene numerosos defensores.  

A Isabel Díaz Ayuso, esa trumpista cañí y enfant terrible del PP, le ha faltado tiempo para salir a defender ¿a las mujeres agredidas?, no, de eso nada. Ha salido a defender al gran artista agraviado. No ha sido la única: Ana Obregón, Ramón Arcusa, Jaime Peñafiel, José Manuel Soto…  Y es que para que este tipo de atropellos se lleven a cabo y la impunidad sea total, siempre son necesarios los y las colaboracionistas, mamporreros del poder y del abuso.

Porque, según todos los indicios, más que un truhan y un señor Julio Iglesias es un truhan y un agresor. Por lo visto esa figura del gran tombeur de femmes (como calificaba Vilallonga al rey emérito), del conquistador, del donjuán es una categoría que queda justo al lado de la de depredador sexual y a veces, muchas veces, se solapan. Lo hemos visto en entrevistas y actuaciones babear encima de mujeres en actitudes que en este momento serían punibles y hemos pensado que era solo un baboso, pero hay un abismo entre baboso y depredador y según las investigaciones todo apunta a que Julio Iglesias es lo segundo.

Sus defensores y defensoras o lo niegan o hablan de consentimiento. Pero este no existe si no hay libertad de elección. Ya se aseguraba él de que fueran jóvenes (no solo por la turgencia, también por la vulnerabilidad), pobres y racializadas, además de someterlas a un aislamiento en el que existía la prohibición de trabar amistad y se las iba cambiando de una mansión a otra. Es la misma práctica, qué casualidad, llevada a cabo en los prostíbulos nutridos por mujeres en situación de trata. El caso tiene mucho en común con el poder que ejercen los proxenetas: aislamiento, violencia, coacción, amenazas. Al igual que en la prostitución no hablamos de placer sino de poder, el que puede ejercer un hombre sobre una mujer y que siempre depende de la desigualdad económica y social.

Quienes le defienden argumentan que él, epítome del seductor (rancio, añadimos nosotras), no tendría necesidad de caer tan bajo porque podría fácilmente conquistar a cualquier mujer. Pero el impulso es ejercer el poder de forma total, cosa que no podría hacer con mujeres en el juego de la seducción, donde se da una relación más igualitaria. El consentimiento viciado completa el círculo de la cobertura moral: ellas son libres de aceptar. Pero sabemos que no es cierto, ellas no son libres, están coaccionadas por el hombre poderoso e influyente, por una desigualdad sideral, por la pobreza y por la falta de oportunidades.

Ellos lo hacen porque pueden hacerlo. Imposible no recordar la violación de Neruda a una empleada tamil, relatada con toda tranquilidad en su autobiografía “Confieso que he vivido”. De nuevo la terna mujer, racializada y pobre; ella era la encargada de vaciar las letrinas mientras que él era cónsul en Sri Lanka. Aquella confesión romantizada de una violación se pasó por alto hasta que una revisión feminista vino a colocarla en el lugar ignominioso que le corresponde.


Ellos impunes, ellas siempre cuestionadas. Cuando las mujeres rompen su silencio empieza un nuevo calvario: el cuestionamiento, la lentitud de la justicia, la actitud machista de algunos jueces. La impunidad se rompe así, con estas denuncias. Pero no es fácil porque el poder sigue estando del mismo lado.

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2026/01/22/creen-impunes-125944632.html

 

jueves, 15 de enero de 2026

BELÉN VIVIENTE

 BELÉN VIVIENTE

Es esta una tradición, la de los belenes vivientes, que se exhibe cada Navidad con el objetivo de encarnar el misterio del nacimiento de Cristo en un medio tan sumamente hostil que, una joven embarazada, a punto de dar a luz, y su pareja, muertos de cansancio, son rechazados una y otra vez: nadie quiere dar posada a una familia extranjera y pobre. La joven termina alumbrando en un pesebre entre animales, con la compañía cercana de una mula y un buey. Es una imagen elocuente del rechazo social que comporta ser pobre y extranjero, de la carga adicional de sospecha que supone ser perseguido por cualquier motivo.

El cristianismo es una doctrina que defiende que todos los seres humanos somos hijos de Dios, independientemente de nuestro origen o extracción social, y como hijos de Dios merecemos la solidaridad de nuestros semejantes. El cristianismo predica el amor fraterno como base de la convivencia. Los que no somos creyentes pensamos que toda persona merece nuestra solidaridad por el simple hecho de tratarse de un ser humano.

El desalojo del instituto B9 en Badalona, tan cercano a las fechas navideñas, ha sido tremendamente alegórico. Seguro que Albiol, tan ferviente católico, tan defensor de nuestras tradiciones, tiene un belén en su casa. No debe tener ninguna pega con alojar a un niño palestino en el portal, porque es de escayola.

El avance de ideas neofascistas inocula miedo y odio en el corazón de las personas. Los que se dicen cristianos son incapaces de ver el pecado que cometen contra su dios y sus mandamientos. Y los que no son cristianos, la traición que cometen contra los valores humanistas en los que nos hemos educado y de los que cada vez se aleja más nuestra sociedad.

Más allá de cuestiones morales, lo que el alcalde de Badalona ha perpetrado es una enorme irresponsabilidad. Dejar a la intemperie a 400 personas que ya estaban malviviendo en un edificio abandonado no soluciona nada, sino que genera el problema adicional de la dispersión. Sabe perfectamente que los inmigrantes no desaparecen mágicamente al ser desalojados. Y ahora qué, nos preguntamos todos. Pero él no se lo pregunta, ha conseguido su objetivo ampliamente: ser el más desalmado contra los inmigrantes, porque esa crueldad le da puntos frente a su electorado.

 No en vano el ascenso de Albiol comenzó con una campaña cuyo lema era “limpiando Badalona”, de inmigrantes, claro. El término “limpiar” ya supone violencia simbólica porque identifica a las personas con basura, con desechos. Cuando ya se les ha deshumanizado, lo que les ocurra no importa. Si pasan frío y hambre, si pasan calamidades, qué más nos da, no son como nosotros.
De la violencia simbólica a la violencia real hay apenas un paso. La noticia, auténtica o no, de una agresión por parte de un inmigrante, bastará para desencadenar el pogromo. Recordemos los acontecimientos de Torre Pacheco. No son como nosotros, no merecen ser puestos ante la justicia, como cualquier otro agresor, merecen la muerte.

El intento de realojo de los inmigrantes por parte de Cáritas y otras entidades ha tenido que ser descartado ante las amenazas de grupos de vecinos contrarios a que se les diera cobijo. Las entidades sociales han conseguido reubicarlos de forma anónima para evitar incidentes violentos con los vecinos. Cito una noticia de Eldiario.es: “En la noche del domingo, alrededor de 150 vecinos impidieron el acceso a la parroquia a los trabajadores de Cruz Roja —que transportaban material de primera necesidad como colchones, mantas, comida y productos de higiene— e incluso llegaron a increpar e insultar a dos de las personas que iban a pasar la noche en el recinto, según han confirmado fuentes de Cáritas”. 

Y este es el problema más grave de todos. Qué clase de degradación moral te lleva a hostigar a los pobres, a los extranjeros, a los indefensos. Con que materiales tan explosivos e inestables juega esta ultraderecha moderna, qué tipo de sentimientos deleznables son los que activa, los que anima, esos que calcula que le darán el triunfo en las urnas. La maldad, la carencia de empatía, la inhumanidad, son un buen reclamo electoral ahora que ser racista se ha convertido en una excelente carta de presentación social. Si acaso se te ocurre discrepar te dirán: ¿por qué no te los llevas a tu casa? Como si mi pueblo no fuera mi casa, una en la que dar acogida al vulnerable.

Qué terrible es que en este mundo se esté convirtiendo en tendencia ser un miserable.

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2025/12/28/belen-viviente-125180357.html?utm_source=newsletter&utm_campaign=guitar&utm_medium=email&utm_term=4988&iU=6b082208-0753-4454-bb72-941e3fb287e4&fN=416c69636961&dd=20251228