lunes, 2 de marzo de 2026

LAS TRUMPETAS DEL APOCALIPSIS

 

LAS TRUMPETAS DEL APOCALIPSIS

Después de los terribles asesinatos de Minneapolis Trump ha bajado un poco el tono de forma táctica, pero no va a parar porque lo quiere todo: invadir países, secuestrar presidentes, anexionarse territorios, separar familias, encarcelar niños, patrocinar genocidios, enviar al ejército contra sus adversarios políticos y ganar el premio nobel de la paz. Para él no hay incoherencia porque todo lo que él hace está bien. No tiene más juez ni fiscal que su propia cabeza rubia y demenciada. Le preguntaron en una entrevista: - ¿Su poder tiene algún límite a nivel internacional? Y contestó: Solo uno: mi propia moral, mi propia mente. Es lo único que puede detenerme. ¿Qué podría salir mal?

Cada día vemos más claro el rumbo hacia la autocracia que ha emprendido la administración estadounidense. Es todo tan terrible y tan impune que llevamos camino de ver Gaza convertida en un resort con los últimos gazatíes confinados en reservas. Es la materialización de la distopía. Merecemos algo mejor que este tobogán hacia el desastre, pero tendremos que ganárnoslo porque es muy preocupante la inacción de la UE frente este Trump que es un matón blandiendo un bate de béisbol, amenazado con golpear con aranceles todo lo que se mueva o pestañee. Y no solo con aranceles, en el caso de Groenlandia amagó con movilizar al ejército. Vivimos tiempos de psicopatía y parálisis.

Este proyecto de cambio de paradigma mundial es posible porque Trump tiene el apoyo en su país tanto de los súper ricos como de los más desfavorecidos. En la parte de arriba están los multimillonarios presentes en su toma de posesión, una auténtica declaración de su intención de convertir la democracia en una plutocracia para llegar a la autocracia que ansía. En este caso no hay que preguntarse por qué le apoyan.

En la parte de abajo de la escala social están sus pobres seguidores pobres.
Es alucinante constatar lo profundamente ignorantes que son los votantes MAGA. Trump, apelando a lo más mezquino del alma humana, les ha lanzado el hueso de la deportación de otros pobres que además son extranjeros. Y les ha dado igual que les retire el Medicaid y otras ayudas sociales: deport them now! Eso es lo que cuenta para ellos.

Igualmente paradójica es la situación de los extranjeros que también le dieron su apoyo, como los magazolanos. Trump convirtió en inmigrantes sin papeles a más de 300.000 venezolanos que tenían una “protección temporal” (TPS). Después de extraerles el voto, eso sí.

Ahí está también la senadora cubana Ileana García que hizo campaña por Trump pidiendo muros y deportaciones. Ahora vemos en redes cómo esta política, cofundadora de Latinas por Trump, pide que paren las deportaciones, que está aterrada, que ha sido hostigada por la policía debido a su acento latino, que teme que su hijo de veinte años sea detenido por el ICE. Y que si sigue así… Trump perderá las elecciones de mitad de mandato. A esta mujer tan estúpida como inhumana todavía le preocupa que el trumpismo pierda el poder, ese poder que amenaza, y no de forma metafórica, a ella y a su familia. Cuando ese mismo poder ha hostigado a otras personas ella lo ha alentado, pero le preocupa ahora que se ve afectada. Cuando vea tu piel oscura y tu acento latino, la policía del ICE, ese agente del apocalipsis, no se va a parar a preguntar si has votado por Trump. Si lo has hecho, en el pecado llevas la penitencia, y de nuevo, no de forma metafórica.
Está mujer es el epítome de lo que sería el votante de Trump pobre o inmigrante: alguien que se ve profundamente perjudicado por sus políticas y aun así persiste con obcecación en darle su apoyo, ¿Qué tiene que pasar para que sea consciente de su error y le retire su apoyo? ¿Qué finalmente le secuestren al hijo? Esas cabezas trumpistas son un auténtico expediente X del comportamiento humano.

El apoyo externo le viene de los partidos ultras mundiales, todos ellos fanáticamente nacionalistas, pero con un patriotismo de quita y pon. Cuando Trump interviene en Venezuela, aplauden y piden la invasión de su propio país, como han hecho algunos votantes de Vox en España. ¿Qué entienden estos por soberanía nacional? Podemos decir que su concepto sobre soberanía es la medida de todo lo demás: un seguidismo acrítico y desnortado a este líder maligno que se ha propuesto llevar al planeta al desastre solo para satisfacer su propia megalomanía. Un seguidismo basado en la falaz creencia de que Trump protegerá sus intereses. Los partidos ultras de toda Europa son los quintacolumnistas del tirano.

Todo parece indicar que el apocalipsis capitalista que se prepara tendrá espectadores entusiastas y hasta empresas patrocinadoras.



https://rrnews.es/2026/02/las-trumpetas-del-apocalipsis.html

 

 

 

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario