lunes, 2 de marzo de 2026

BAD BUNNY: ¡SEGUIMOS AQUÍ!

 

 

BAD BUNNY: ¡SEGUIMOS AQUÍ!

En estos tiempos desesperanzados de pronto y contra todo pronóstico, me ha traído esperanza un cantante al que mis hijas y mi hijo veneran y al que yo detestaba cordialmente: Bad Bunny. Quién me lo iba a decir a mí…

Me ha traído esperanza por varios motivos: se ha convertido en la voz de los perseguidos, cantando en español; ha politizado contra la represión trumpista a una generación de jóvenes muy desmovilizada y le ha dado al tirano una bofetada en la mejilla más yankee: el intermedio de la Super Bowl.

Bud Bunny ha reivindicado políticamente lo latino con música y baile y la gente ha disfrutado de la actuación. Me ha traído esperanza porque el tirano le teme con ese temor que se viste con los ropajes del desprecio al expresarse y ha recibido su actuación como una ofensa. Benito Antonio Martínez Ocasio está señalando la desnudez en forma de crueldad de este neo rey plutócrata que es Trump.

El cantante puertorriqueño ha sido el portavoz, tanto en los Grammy como en la Super Bowl, de los millones de latinos residentes en E.E.U.U. que hoy viven aterrorizados por Trump y su ICE-Gestapo y les ha gritado: ¡Seguimos aquí!, Seguimos aquí y no nos escondemos ni pedimos perdón, porque tenemos derecho a existir. Ha contestado a la política de miedo y represión con música, color, vida y alegría. Y con orgullo, orgullo de ser latino. Su mensaje en ambos espectáculos ha sido muy potente: lo único más poderoso que el odio es el amor.

Frente a unas políticas que pretenden invisibilizar, borrar, secuestrar, encarcelar y echar del país a las personas de origen sudamericano y en general a las no blancas (Melania es eslovena y habla inglés peor que Cantinflas, pero por suerte para ella, su piel es blanca), el cantante ha demostrado que no se puede negar la existencia a millones de personas. La vida es más poderosa y se desliza por las grietas del sistema. Y lo ha hecho en el programa más visto del país, el descanso de la Super Bowl, a cuyo escenario ha llevado un fárrago de baile latino, una casita llena de gente (desde Pedro Pascal a Lady Gaga) y una plantación de caña de azúcar dejando a Trump con las ganas de deportar el espectáculo en su totalidad manifiesta mientras escupe su rabia en Truth Social, como suele hacer.

En una generación de jóvenes no politizados, el cantante ha conseguido emocionar a sus fans con un discurso de panamericanismo profundamente político (mencionó los países del continente arropado por un desfile de todas las banderas). Este tipo de actuaciones son imprescindibles mientras las persecuciones terribles del demente naranja sigan haciendo daño, separando familias, secuestrando niños, asesinando impunemente en las calles. Necesitamos que los cantantes, que mueven masas, se posicionen, como lo ha hecho Bad Bunny, como lo ha hecho también Bruce Springsteen en su canción The streets of Minneapolis en la que señala los nombres de las víctimas y de los victimarios.

Bad Bunny se ha negado a hacer una gira por E.E.U.U. con su espectáculo DTMF (Debí tirar más fotos) porque teme que sus fans sean secuestrados a la salida o la entrada de los conciertos. Es asombroso lo rápido que hemos integrado la existencia de un aparato represor masivo que persigue a personas por su origen, por su color de piel y por el acento de su voz. Cómo hemos llegado a esto. Cómo podemos soportarlo.

Los jóvenes también están hartos pero sus gustos, sus inquietudes y sus intereses son distintos de los de generaciones precedentes. Hay que encontrarse con ellos en contextos que tienen que ver con las redes, el ocio, la música, la expresión artística.

Si en el feminismo decíamos hace pocos años: si no puedo bailar, no es mi revolución, es porque resulta imprescindible reivindicar la alegría para avanzar y para crear comunidad.  Los jóvenes (y también los no jóvenes) que, perdón por la obviedad, son el futuro, para que sea su revolución necesitan que se pueda bailar. Y eso se lo da de sobra Bad Bunny.

 

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2026/02/16/bad-bunny-seguimos-126871502.html

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario