martes, 14 de abril de 2026

¿JUSTICIA PARA SALMA?

 

¿JUSTICIA PARA SALMA?

Como ya sabrán, Salma, de origen marroquí, fue presuntamente secuestrada, torturada y violada por su captor durante dos años en San José de la Vega, Murcia. La tortura psicológica, física y sexual fue sistemática: el agresor llegó al extremo de descuartizar a su gato frente ella y a amenazarla con que iba a correr la misma suerte que el animal. Entre otras secuelas, la mujer perdió la visión de un ojo y varios dientes como resultado de las palizas. Si recordamos todos estos detalles escabrosos es porque queremos insistir en la gravedad del caso. Numerosas personas nos manifestamos en la plaza del cardenal Belluga el 19 de febrero en contra de este secuestro despiadado y en contra de las violencias machistas en general.


Su secuestrador y expareja, imputado por los delitos de detención ilegal, agresión sexual, lesiones, amenazas y coacciones en el ámbito familiar, ha estado en prisión durante dos meses y ha quedado en libertad provisional el pasado miércoles 1 de abril. La jueza que instruye el caso ha visto “dudas” en el relato inicial de la víctima. Pero recordemos que esta puesta en libertad se ha efectuado sin que se haya realizado un reconocimiento forense de la agredida, sin la incorporación de su historial sanitario y sin que se haya llevado a cabo una prueba pericial de los móviles. No entendemos por qué no se han llevado a cabo todas las diligencias necesarias en un asunto tan sumamente grave.

Quienes creemos en la justicia restaurativa, que prevé reparación para la agredida y rehabilitación para el agresor, pensamos que aquí no hay ni justicia, ni reparación ni rehabilitación sino una terrible y dolosa dejación de funciones por parte de la autoridad competente. El agresor que debería responsabilizarse de sus actos para ayudar a que la víctima comience a reparar su daño, puede pensar en este caso sin temor a equivocarse que nada le impide volver a someter por la fuerza a cualquier otra mujer teniendo en cuenta lo barato que le ha salido este secuestro. La agredida ha quedado en total desamparo.

 

Vemos en esta negligencia la combinación de sesgos patriarcales y racistas. Nadie ha tenido en cuenta a Salma quien, después de sufrir dos años de secuestro tuvo que soportar que se pusieran en duda su cautiverio y su calvario, tratando el tema como uno de esos publicitadísimos casos fake de denuncia falsa; como si sus heridas, secuelas, malnutrición y estado mental no hablaran por sí solos. ¿El tratamiento hubiera sido distinto si Salma no hubiera sido mujer, inmigrante y pobre? La pregunta es pertinente porque no es la primera vez que pasa algo semejante en nuestra región.


La justicia no es tal cuando solo los vulnerables sufren su rigor independientemente del lado que les toque, ya sea como infractores o como víctimas. Recordemos aquí que la resolución del vergonzoso caso Baúl en el que un grupo de empresarios formaban parte de una red de abuso de menores, todas ellas de extracción humilde, ellos salieron libres por una conveniente dilación indebida en el proceso judicial y las únicas personas que pisaron la prisión fueron las madames y los taxistas, todos inmigrantes, por cierto. Los facilitadores, pobres, fueron a la cárcel; los violadores, ricos, la esquivaron. Las víctimas, igual que sucede con Salma, quedaron en total desamparo.


Si la justicia es parcial, y en este caso todo parece indicar que lo está siendo, ya no es justicia. No es justicia cuando Salma no ha podido reparar las graves heridas que se le han infligido. Se ha convertido en víctima otra vez, víctima de una justicia racista y patriarcal que ha ignorado su derecho a reparación, que la ha ignorado como si no existiera, como si su dolor fuera el dolor de nadie, como si a nadie le importara.

 

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domingo, 5 de abril de 2026

EL MISTERIO DE VOX

 

EL MISTERIO DE VOX

Como ya sabrán ustedes, Abascal anda quitándose de encima a todo aquel que pueda hacerle sombra dentro del partido. Los dos últimos en ser liquidados, Ortega Smith y Antelo, han hecho resistencia y han dado bastante guerra y mucho vodevil, especialmente el murciano al que abrieron expediente disciplinario y que denunció al partido por la falsificación de su firma para ser sustituido como portavoz en el Parlamento regional. Ahora comparte mesa-camilla con Podemos e Izquierda Unida en el grupo Mixto. Una fiesta debe ser eso.

A Abascal no le ha temblado el pulso a la hora de empujar por el barranco político a Ortega Smith que fue, por cierto, uno de los fundadores. No solo eso, Abascal y Ortega Smith son padrinos el uno del otro: el uno de boda, el otro de bautizo. Más allá de las connotaciones a la cosa nostra, aquí no hay amistad, antigüedad o lealtad que valgan. Ortega Smith, Macarena Olona, Rocío Monasterio, Iván Espinosa de los Monteros, Jose Ángel Antelo, la lista es larga. Abascal se ha quedado solo como jefe de la cosa ultra en España, solo… con varios millones de votantes. Y ni un solo líder que le pise el poncho.

Los defenestrados se quejan de falta de democracia interna y claro, a los demás se nos sale la hernia de la risa. Atención a las declaraciones de Antelo en el periódico El Mundo: “En Vox no existe la democracia, la libertad. Es el imperio del miedo”. Vamos a ver, criatura, si en tu proyecto político llevas el desprecio total hacia el régimen democrático y el ensalzamiento de la dictadura, ¿cómo te vas a quejar de autoritarismo? Es como si Bob Esponja se quejara de la humedad. Y por el mismo motivo, ¿por qué le iban a pasar factura al partido las muestras de despotismo? Qué va, al revés, les espesan el caldo. Por eso, vemos cómo a Vox las crisis o le engordan, como en las elecciones de Extremadura, o le salen gratis, como hemos visto en las de en Castilla-La Mancha.

En machismo tampoco se quedan cortos, uno de sus representantes llegó a decir “en nuestro partido hay mujeres y de gran valía, casi tanto como la de los hombres”. Por eso producía entre perplejidad y risa escuchar a Rocío Monasterio decir que Vox era un partido machista. Pues claro, muchacha, dónde creías que te habías metido. Un partido machista gana votos cuando sus líderes hacen machistadas.

El rasgo de carácter más representativo del pensamiento de ultraderecha es la crueldad, con toda su retórica de agresión. Cuando Mussolini fundó el partido fascista italiano no tenía claro si había creado un partido político o un ejército. Esa crueldad que destila la violencia verbal usada en redes en contra de toda disidencia a la norma: raza, género, origen, religión, violencia que toma carne en los linchamientos contra inmigrantes de los que hemos sido testigos; en la admiración por un líder como Trump incluso cuando sus decisiones perjudican a España (patriotismo fake, ahí, a tope) y admiración por los procedimientos desalmados del ICE en EEUU; en el apoyo descarado y entusiasta a los bombardeos contra Gaza e Irán, cuyo ataque a Abascal le generaba, en sus propias palabras “gran esperanza”, clamando contra este gobierno que veta el uso de Rota y Morón para hacer la guerra; crueldad, en fin en la fascinación por Netanyahu, cruel entre los crueles.

El verde de Vox no es una casualidad, no lo han adoptado porque no quedarán otro en el arcoíris de los partidos y mucho menos por veleidades ecologistas: el verde de Vox es el color de la milicia, con la que se sienten tan profundamente identificados y de la que hacen profusión en el atrezzo de sus apariciones públicas.

Insisto: crueldad, dureza, indiferencia emocional es lo que les define. El lenguaje vulgar y directo, lo más alejado del discurso habitual en un político, es también un requisito necesario. Por tanto, quienes se preguntan por el misterio de que a un partido que se está fragmentando en guerras internas, esas crisis no le pasen factura, tienen aquí la respuesta: la crueldad, el autoritarismo, el machismo les hacen crecer porque están en el ADN de su programa electoral. Crueldad como hemos visto incluso contra los compañeros fundadores. Los votantes se sienten representados en el hecho de que haya solo un jefe fuerte, implacable en su crueldad: “eso, bien hecho, si alguno te mueve la silla, una patada en el culo y a la calle. Así hacen las cosas los tíos. Ole tus huevos”.

El misterio de Vox https://share.google/FFFExc8efxdSBAEJQ