TRUMP: SHOCK POR ACUMULACIÓN
No sé ustedes, pero yo estoy deseando abrir un periódico o
poner un telediario o escuchar una radio y que no me salga Trump. Es como un
veneno que ha inficionado nuestra vida informada y que nos amarga cada día a
pequeños sorbos.
Desde el 20 de enero hasta ahora no nos ha dado tiempo de
asimilar un disparate y nos cae otro y otro y otro. Trump ha decidido
noquearnos por acumulación de burradas. Estamos informativamente sepultados
bajo una montaña de peligrosas insensateces. Tenemos que pensar antes de
responder y no podemos, no da tiempo a la réplica, mucho menos a la reacción.
Ese es el juego. Es tal la velocidad de su saque que el PP todavía no ha
decidido si está a favor o en contra de sus movidas. A Vox no hay que
preguntarle, hasta la eliminación del castellano (ese que se apropian junto a
la bandera y el himno) de los documentos oficiales les ha parecido bien.
Trump ha dicho que quiere convertir la franja de Gaza en un resort.
Así, sin inmutarse: la psicopatía está al mando. Y al público de este
espectáculo circense basado en una carrera hacia el abismo se nos multiplica el
espanto. Piensen por un momento en la franja de Gaza, donde 47 mil personas han
sido asesinadas y sus hogares devastados. Y ahora piensen en quién querría
pasar unas vacaciones sobre un cementerio, sobre el escenario de un genocidio.
Imaginen que un líder mundial propusiera montar un Marina D’Or en Auschwitz. Lo
de Gaza es igual de doloroso, pero más reciente. Lo peor de esto es la
facilidad con que se va normalizando todo. Cuando el poder se independiza de la
responsabilidad nada bueno puede suceder.
Musk y Zuckerberg han afirmado, como Joseph Goebbels, el
ministro de Propaganda de Hitler, que la verdad no existe. Y esa es la primera
mentira, la piedra de toque, la clave de bóveda de todo su edificio. Porque no
es cierto que la verdad no exista. La verdad existe y es concreta, palpable. Die
Wahrheit ist konkrett, decía Bertolt Brecht citando a Hegel en una época
aquejada por el mismo mal que sufrimos ahora: la intoxicación informativa. Y la
mentira también existe, vemos a diario cómo se fabrica en medios, en redes y
hasta en juzgados. Si la verdad no existe, como afirman quienes quieren
apropiársela, entonces el dueño del relato será el que tenga el megáfono más
grande y ahí ganan siempre y solamente los ricos. La verdad está desnuda porque
la mentira le robó sus vestiduras, pero desnuda y todo, la verdad existe.
La nueva-vieja mentira que nos quieren inocular es la de que
la única libertad que ha de protegerse es la de las empresas para aumentar sus
beneficios, reduciendo impuestos de modo que puedan arrojarnos a los pobres las
migajas con las que vivimos. Cuanto mayores sean los beneficios de los ricos,
mejores serán la migajas de los pobres. Y los pobres de EE. UU. han votado en
masa esa mentira.
La creencia en esa falacia nos ha llevado a ver en la toma
de posesión de Trump a los mega ricos (o MAGA ricos) ocupando el front row,
desplazando a los políticos al gallinero, suplantando la democracia por la
plutocracia. A los pocos días, vimos a los pobres expulsados del país esposados
de pies y manos como delincuentes, amenazados con ser encarcelados en Guantánamo.
El nuevo-viejo delito: ser pobre. Ojo, digo pobres y no inmigrantes: tanto
Melania como Musk lo son, pero obviamente ellos nunca serán expulsados. Para
ser expulsados hay que añadir la condición de pobre a la de extranjero.
La estrategia de esta nueva plaga se basa en desmontar el
estado desde dentro y que solo exista la iniciativa privada, la ley del más
fuerte hecha ley federal. Los pobres que le han votado se ven ahora
traicionados porque, como en el caso de los magazolanos (venezolanos en
apoyo a Trump), serán deportados a Venezuela sin pestañear. Hay 300.000. Trump
solo quería sus votos, no su presencia en el país. Qué os pensabais, pringados.
Si estuviéramos en un ring, y esto cada vez se parece más,
Trump sería un boxeador puesto de coca hasta las cejas y nosotros (cuando digo
nosotros quiero decir los partidarios de la democracia de todo el planeta) un
sparring que recibe golpes en el suelo y sin posibilidad no ya de responder, ni
siquiera de protegerse. Tendremos que ir dosificando el asombro y la
indignación para que no nos dé un síncope, porque esto va para largo. Y pensar
con serenidad en cómo responder.
https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2025/02/15/trump-shock-acumulacion-114319877.html
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