EL PODER DE LA FRATRÍA
Ha aparecido recientemente en prensa el caso de Tamara
Fernández Varela, una mujer gallega de 43 años que fue drogada y violada por su
marido durante ocho años, quien grabó las agresiones y las difundió en redes. Es
un caso similar al ya famoso de Gisèle Pélicot, cuyo esposo la ofrecía por
internet para ser violada por otros hombres mientras él grababa para luego
compartir este material en internet. Según Tamara, él era cariñoso y detallista;
igual que el señor Pélicot conceptualizado por su mujer como un buen marido, un
hombre corriente.
En agosto de 2025 y tras numerosas denuncias Meta cerró en
Italia la página de Facebook llamada Mía moglie en el que más de treinta
mil hombres compartían sin consentimiento fotos de carácter sexual de sus novias,
esposas, exparejas o ligues de una noche. La mayoría de las mujeres estaban
inconscientes, dormidas o tumbadas en la playa. Acompañando a estas fotos, en
muchas ocasiones había comentarios de los propios hombres preguntando cosas
como: “¿qué os parece? “.
Otro foro italiano que se dedicaba también a difundir fotos y vídeo sexuales sin
consentimiento llamado Phica.eu (phica significa coño) fue cerrado tras
el escándalo de Mía Moglie. Este era público y contaba con más de
setecientos mil hombres registrados. Eran más de setecientos mil. No sorprende
que les pareciera perfectamente normal lo que estaban haciendo.
Se trata de hombres convencionales ¿Están todos enfermos? No,
a menos que consideremos el machismo como una enfermedad. Como dice el lema
feminista: no son tarados, son hijos sanos del patriarcado.
No se llega de un día para otro a compartir fotos violando a la propia mujer. Hay
un perfil bajo que ejercita y refuerza la fratría. Siempre hay un entrenamiento
previo que consiste en ir juntos al puticlub, invitarse mutuamente a ver fotos
y hacer comentarios valorando la calidad de lo compartido, etc. Si tal es el
desprecio por el género femenino por qué no ir más allá generando uno mismo el material
audiovisual y así subir de rango entre los colegas. La diversión no está solo en
el acto sexual sino sobre todo en poder ponerlo en común con los iguales para
prolongar el disfrute del grupo, sentir sus palmaditas en la espalda, escuchar
sus felicitaciones, oír sus risas, disfrutar con la perspectiva de su
excitación. La mujer, la compañera es reducida a mero objeto de diversión para
uno mismo y para el grupo. Ella carece de valor y de carácter humano, está al
mismo nivel de una muñeca de plástico. No ven a las mujeres, solo se ven entre
ellos. Si estos hombres encuentran excitante penetrar a una mujer inconsciente
es porque en esa situación ella no tiene voluntad, no tiene voz, no es sujeto,
no se opone.
Este comportamiento aberrante se genera en el abismo de
desigualdad que supone el patriarcado. Cuanto más cómodos se sienten los
hombres en ese sistema de opresión, más libres para convertir a las mujeres en mero
juguete sexual intercambiable.
Qué nivel de impunidad hay que sentir para no considerar el sufrimiento y la
humillación que con ello se provoca a la propia compañera. Qué nivel de
desprecio por la esposa y por todas las mujeres. Una forma de violencia que, en
palabras de las propias víctimas, las ha destruido.
Se trata de un fenómeno que ha estallado a partir de la
generalización de las redes y de la pérdida de intimidad que ha supuesto,
malvendida a cambio de un puñado de likes y que en el plano de la machosfera se
convierte en este dislate.
Ahora con la IA de Grok también se pueden generar videos porno fake a partir de
fotos en redes. Otra forma de controlar a las mujeres avergonzándolas.
Constatamos con estupor que no hay remordimiento ni culpa, que se difunden las
fotos como lo haría un cazador que expone su trofeo, para que los demás
aplaudan y comenten, para ascender en la escala de aceptación del grupo. Los
comentarios, como no puede ser de otro modo alcanzan niveles máximos de procacidad,
degradación y humillación.
Eran y son hombres corrientes que actúan animados por el valor que otorga la
fratría y la impunidad que concede el patriarcado. Se sienten legitimados para
disponer del cuerpo femenino como les venga en gana. El abrumador número de
compinches les avala.
https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2026/06/11/fratria-131253343.html
No hay comentarios:
Publicar un comentario