MUJER,
VIDA, LIBERTAD
Este es
el lema que se hizo viral tras el asesinato de Mahsa Amini a manos de la
policía moral del régimen iraní. Recordemos que Amini, una joven de veinte años
fue detenida por llevar el velo mal colocado (un mechón se mostraba rebelde) y tras
ser apaleada en la cabeza, pues se golpea la parte del cuerpo que aloja el
pecado, quedó en coma y a los tres días murió. Esta injusticia encendió una
mecha que prendió rápidamente y dio lugar a protestas en las calles y en las
redes, a nivel nacional e internacional, liderada por mujeres y apoyada por
hombres.
Este
asesinato nos recordó una vez más lo costoso que es conseguir derechos y lo
rápido que se pueden perder. Irán es buen ejemplo de ello: un país que en los
años sesenta y setenta disfrutaba de libertades a todos los niveles y que en la
Revolución Islámica los perdió todos. Un país donde las mujeres iban a la
universidad, conducían o llevaban minifalda y en el que ahora pueden ser
asesinadas por mostrar un mechón de pelo y tienen prohibido incluso reírse: el
sonido de su voz y su risa perturba la tranquilidad masculina. A quien nos diga
que ya está bien de tanto feminismo, que ya lo tenemos todo, además de
responder que es radicalmente falso le podemos recordar lo que está pasando en
Irán desde 1979 con la llegada de los ayatolás al poder.
Marjane
Satrapi sufrió dolorosamente ese cambio de paradigma. Hija de un matrimonio
progresista fue enviada fuera del país para poder garantizarle un futuro. Satrapi
es autora de Persépolis, la novela gráfica que narra su experiencia dentro y
fuera de Irán, durante y después de la Revolución Islámica, una novela llena de
verdad, divertida a ratos y profundamente desgarradora.
Satrapi
murió el pasado 4 de junio, a los 56 años, varios medios publicaron que de pena
tras cumplirse un año de la muerte de su pareja. Isabel Coixet publicó en su
Instagram: “Ha muerto Marjane Satrapi y yo no sé si de pena, de asco, de
nostalgia o de un infarto. Alucino con las conjeturas que en la prensa aparecen
de que 'ha muerto de tristeza tras la muerte de su marido'..." No podemos imaginar un informe
médico que rece: causa de la muerte: ataque de pena. El mito del amor romántico,
elemento clave del patriarcado, persiste y nos persigue hasta la tumba.
Si la
situación ya era terrible antes de la guerra contra Irán, una guerra diseñada
por Netanyahu y declarada de forma ilegal por un Trump manipulado como una
marioneta grande y naranja, podemos imaginar lo difícil que se habrá vuelto
ahora la vida para las mujeres iraníes, con una Guardia Revolucionaria
reforzada en sus posiciones por este ataque extranjero. Cuando las cosas van
mal, para las mujeres van peor.
Durante
lo más crudo de la guerra y también en este momento de frágil tregua, con
repetidos ataques por ambas partes siempre en torno a la relevancia vital del
estrecho de Ormuz, la vida de las mujeres importa menos que nunca dentro del
país y fuera de él. Por eso, cuando todo Occidente está en tensión por la
potencial escasez de petróleo debido al conflicto, no queremos dejar de
recordar que las mujeres en Irán pueden ser azotadas, torturadas o asesinadas
si no cumplen con el estricto código de vestimenta impuesto por el régimen de
los ayatolás. Desde la edad de 9 años tienen prohibido mostrarse en público a
menos que vayan completamente cubiertas con ropa de tonos discretos. De lo
contrario pueden ser detenidas sin más trámite por la policía de la moral. A
las mujeres se les prohíbe el color, la risa, la palabra, la movilidad. A las mujeres se les prohíbe la vida.
A pesar
de la dureza del régimen que ha ejecutado arbitrariamente al menos a 11
personas desde 2022 por su participación en estas protestas, el código es
desafiado a diario por el movimiento Mujer, Vida, Libertad, mujeres que se
atreven a caminar sin velo en lo que se ha descrito como una “revolución
silenciosa”. Tienen todo nuestro apoyo y nuestra admiración.
https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2026/07/09/mujer-vida-libertad-132269855.html
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