domingo, 22 de julio de 2018

RENOVATIO


RENOVATIO

Pablo Casado ha ganado las primarias de Partido Popular frente a Soraya Sáez de Santamaría, convirtiéndose en su nuevo presidente y candidato a la presidencia del gobierno español. El PP se renueva haciéndose un poco más de derechas, si es que esto era posible. ¿Cómo cuánto más?, pues, a ver: propone regresar a la ley del aborto de 1.985, ilegalizar partidos independentistas, defender políticas aún más conservadores en lo referente a vida y familia, migración, educación, relaciones con la iglesia… Vamos, que para el PP los viajes en el tiempo existen sin necesidad del Delorean, siempre que sean hacia el pasado.

El video anónimo “Cuéntame cómo vais a renovarnos” ha sido un torpedo a la línea de flotación de  Sáez de Santamaría a base de poner a caer de un burro  a viejas glorias del PP (Arenas, Villalobos y Montoro) en quienes Soraya se había apoyado. Este video, que al parecer ha salido de las filas de compromisarios de Casado, muestra a un Partido Popular caduco en contraposición a este PP que ha ganado, joven, triunfador, neoliberal a tope y con raya del pelo (más) a la derecha. El video da cuenta también de que las puñaladas traperas entre compañeros de partido (¡cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!) no ocurren sólo en la izquierda. La guerra por el poder dentro del PP ha sido sangrienta y sucia como son todas las guerras, ha sido una pelea en la trinchera embarrada y cuerpo a cuerpo. Sirva como ejemplo la animadversión manifiesta del ex ministro Soria, el de los papeles de Panamá, hacia Soraya SS o las acusaciones de excarcelar etarras del equipo de Casado hacia la vicepresidenta. Todo muy fraternal y muy bonito. Finalmente ha ganado el macho alfa, joven y soberbio, frente a la leona que defendía el territorio del viejo macho.

Hacia la interna ha quedado claro que funciona bien: un candidato hombre (no olvidemos que para un partido conservador el feminismo es, como mucho, un mero adorno), joven, apuesto (fashion trend últimamente entre los políticos europeos) y enfrentado al aparato de un partido que cae en picado según las últimas encuestas. La política cada vez se parece más a Gran Hermano y en este tipo de reality shows gana invariablemente aquel que se enfrenta al grupo hegemónico. Realmente Pablo Casado tenía todos los elementos para triunfar.

Sin embargo, Casado es el candidato “nominalmente” más corrupto, de hecho está al borde de la imputación. Tiene un currículo como para enmarcar y poner encima de la tele si no fuera porque, por lo visto, es  todo mentira. ¿Qué nos demuestra esto?, algo que ya sabíamos: que a los votantes del Partido Popular la corrupción les chupa un pie, les importa tanto como los índices de precipitación en Suecia. Si les incomodara de verdad no habría llegado este partido a los niveles de enfangamiento a los que ha llegado. Sólo les interesa que el que esté ahí encarne el ideario que se espera de un dirigente de derechas y esto suele incluir ser corrupto, o sea que, en realidad, ese adorno no le sobra.

La regeneración del PP consiste en hacerse más viejunos, o cómo nos pensábamos que se iba a modernizar este dinosaurio monolítico. Por lo que vemos, la puesta al día va a significar que Casado se convierta en un nuevo Aznar o en un mini-Trump. Así que, resumiendo, un presidente del PP más de derechas y por si fuera poco, bajo la sombra de la corrupción. Todo OK. Brindemos por la renovación.


viernes, 13 de julio de 2018

PATRIMOÑO


PATRIMOÑO

La reina emérita cuando habla de la fortuna real alude, con su peculiar acento, al patrimoño. Y en verdad es un hermoso patrimoño el que ha reunido el rey emérito a base ser como él es, súper campechano e irresponsable.  Porque, queridos y queridas, según nuestra Constitución, el monarca es IRRESPONSABLE. Para flipar, sí, pero esta es la cosa: artículo 56 párrafo 3, la persona del rey es inviolable y no está sujeta a responsabilidad. 

Hemos podido escuchar estos días unos audios de Corinna, la amiga entrañable (hace falta ser cursis para llamar así a la querida del rey) en los que, refiriéndose a unas comisiones del AVE a la Meca, la aristócrata nos cuenta que el monarca no distinguía entre lo legal y lo ilegal. Ojo que esto lo dice su novia, no Julio Anguita.  Pues claro que no distinguía lo lícito de lo ilícito, imposible distinguir, le hemos hecho irresponsable por ley. Para él era todo un vasto campo sin puertas donde enriquecerse como si no hubiera un mañana. Y por si no era suficiente con la concesión de esta barra libre de tó y por tó, su egregia majestad ha sido además el niño mimado de la prensa durante décadas, no se le podía rozar ni con el borde de una pluma. Y ahora, oh sorpresa, resulta que nos enteramos de que ha estado cobrando comisiones de forma espuria, amontonando cuentas en paraísos fiscales, colocando testaferros, blanqueando a manos llenas, sin distinguir lo legal de lo ilegal ni lo privado de lo público. Jo, quién se iba a imaginar que un tío constitucionalmente irresponsable y rodeado de una espesa cortina de adulación mediática fuera a hacer otra cosa distinta de leer a los clásicos, escuchar a Mahler y llevar pasteles a los niños pobres. Insisto, sorprendidísimos estamos todos, no salimos de nuestro asombro, oiga.

Y lo diré una vez más, todo esto no ha salido en la Gaceta Republicana, ha sido la mujer que ha compartido la vida con el rey durante siete años quien ha suministrado la información sobre cuentas opacas, tramas societarias, prácticas mafiosas y amenazas de muerte. Por mucho menos hay raperos en la cárcel porque en esta gran puesta en escena que es la monarquía lo grave no es cometer un delito, lo grave, lo que ha llevado de hecho a gente a prisión, es señalarlo.

Pero que no se nos olvide que en este país se ha decidido que así sea. Ese PSOE definiéndose como un partido republicano que se encuentra muy cómodo con esta monarquía (ay Rubalcaba, qué bonita y peligrosa es la retórica) tiene una enorme responsabilidad en este fregao. Los monárquicos son monárquicos, yo sólo les pediría que se financiaran ellos estas aficiones tan caras, pero bueno, al menos son coherentes. Pero un partido republicano y laico defendiendo la monarquía y el concordato, colegas, un repasito al diccionario y buscad coherencia, a ver qué os dice.

Cuando veo a un niño tiránico, lo compadezco (sin perder las ganas de domesticarlo a capones, la verdad) pero sé que los responsables últimos de su actitud son sus padres por consentirle todo lo que se le pasa a la criatura por las narices. Con este niño malcriado que es el rey, consentido por todos, la responsabilidad además de estar en él, está también en la falta de fiscalización sobre la figura del monarca de este sistema que ha permitido y sigue permitiendo irregularidades vergonzosas, algo que no se debería consentir ni de lejos en una democracia avanzada.

Y para terminar sólo quiero recordaros que este sábado es catorce de julio, fecha de la toma de la Bastilla, comienzo de la Revolución Francesa y final de la monarquía en Francia. Ahí lo dejo, por si alguien anda buscando inspiración.


viernes, 15 de junio de 2018

AQUARIUS


AQUARIUS

Seiscientos veintinueve  es una cifra mezquina, ridícula. Sin embargo muchos de mis compatriotas, al oír que se va a acoger un barco con algo más de seiscientos refugiados giran la cabeza, miran a un lado y a otro, cuentan con los dedos y deciden solemnemente que aquí ya no cabe nadie más. Que los tiren al mar. De pronto se han convertido todos en expertos en recursos del país. Los mismos que se encogen de hombros ante el gasto indecente de la monarquía, de la iglesia, del rescate a la banca, del gobierno corrupto, deciden que seiscientos refugiados en un país de cuarenta y seis millones son muchos refugiados. Y que los tiren al mar. No sólo están convencidos de ello, nos quieren convencer también a los demás. Nos quieren convencer de que renunciemos a nuestra humanidad,  como han renunciado ellos.

Los pobres del mundo rico contra los pobres del mundo pobre, culpando a los pobres del mundo pobre de las desgracias del mundo rico. Qué rápido se renuncia en el primer mundo a valores inalienables como solidaridad, compasión, piedad.

Dicen que no somos un país rico como para acoger a gente pobre. Bien, entonces vamos a esperarnos a ser ricos para conducirnos con humanidad. Lo malo es que para entonces habrán muerto millones de personas por hambre, violencia, miseria y desesperación. Pero qué más da. Serán los muertos de otros, no nuestros muertos. No nos debe importar.

Dicen que aquellos que defendemos a los inmigrantes deberíamos meterlos en nuestra casa. Se agradece la sugerencia, pero ya lo había pensado y no tengo dudas: antes meto en mi casa diez inmigrantes que un racista.

Dicen que nos debe alarmar el efecto llamada que se producirá si acogemos a los refugiados. Debo insistir en el mismo argumento y tampoco tengo dudas: prefiero el efecto llamada antes que vivir en un país y entre unos conciudadanos que le vuelven la espalda al dolor ajeno. Prefiero vivir en un país atestado de refugiados, humano y solidario, antes que en uno limpio de inmigrantes, aséptico y racista.

Uno de los países donde el nazismo actuó con mayor ferocidad, apoyado por los grupos fascistas nacionales, fue en Rumanía. Cuenta Hannah Arendt en “Eichmann en Jerusalem” que en una ocasión cargaron un tren de hombres, mujeres y niños y lo hicieron circular sin agua ni comida con destino a ninguna parte, hasta que todos murieron. Imposible no establecer el paralelismo entre ese tren y el destino que le estaba reservado al barco “Aquarius”. Aquello ocurrió ante la indiferencia y la hostilidad del resto del país. Lo que está ocurriendo con los refugiados, en pleno siglo XXI, en nuestra avanzada Europa, como si la historia no nos hubiera enseñado nada en absoluto, también ocurre ante la indiferencia y la hostilidad de una parte de la ciudadanía y ante la dejación, cuando no la beligerancia, de muchos gobernantes europeos.

El mundo del futuro lo construimos entre todos. Si nos esforzamos por dividirnos (lo nuestro primero, ese no, que es de fuera, que es pobre, que es de  otra nacionalidad, otro color, otra raza, otra religión) pondremos la primera piedra para nuestra destrucción como humanidad. Por encima de toda esta cuestión levita un fascismo latente que es lo que más nos debería preocupar. Todos los argumentos expuestos por quienes se oponen a la llegada de refugiados y piden que se cierren puertos y se construyan muros, no son nuevos, es el catecismo fascista clásico, asumido de manera natural por una parte nada desdeñable de la población. No veo diferencia alguna en la posición hostil frente al refugiado y al inmigrante de tantos convecinos y la posición de quienes, en la Alemania nazi veían pasar trenes cargados de judíos y, en el mejor de los casos, se encogían de hombros.

Por mi parte, sólo puedo decir: Bienvenido, Aquarius.


miércoles, 6 de junio de 2018

RIVERITA DE LA MONCLOA


RIVERITA DE LA MONCLOA

Albert Rivera es un torero muy español y mucho español. Se toma el gentilicio como si ser español fuera, qué sé yo, como ser bombero, como ser astronauta, una especie de profesión de riesgo y prestigio. Al parecer, lo mejor que puede uno ser en esta vida es español, la españolidad te da un plus, aunque seas Jack el Destripador, aunque seas el líder de un partido corrupto que ha dejado a ese mismo país al que exaltas, en los puros huesos. Renunciar a esa españolidad te deja fuera del canon de excelencia y te convierte en proscrito cuando no en delincuente. Lo hemos visto en la puesta en marcha de la Plataforma Ciudadana para “recuperar el orgullo de sentirse español” (luego llaman populistas a los otros), una plataforma que daría risa si no fuera porque todos ellos se lo toman muy en serio, vamos, más en serio que un infarto. La que más risa da, porque es la que más en serio se lo toma, es Marta Sánchez que llora de emoción entonando el himno con letra de su invención y voz trémula. Llora porque ama a España; ¿la ama tanto como para pagar impuestos aquí? No, tanto no, pero se emociona cantando, que equivale casi a lo mismo.

La moción de censura que ha dejado al PP de nuestros pecados fuera de juego, ha pillado a Rivera con el pie cambiado. Las encuestas, luciendo peineta y mantilla, le tiraban besos desde la barrera y ya estaba él esperando al toro a porta gayola, una rodilla en tierra, persignándose, muy seguro de que su faena le sacaría a hombros de la plaza para colocarle a plomo en la Moncloa. Y de pronto, qué cosas, hete aquí que el toro llega por detrás, le desbarata el lance y ya no hay manera de componer la figura.

Pero claro, si hay que elegir entre apoyar a un partido de ladrones o a un partido que pacta con nacionalistas (como si este pacto no hubiera sido una constante en nuestra historia reciente) por supuesto mejor los ladrones, que son ladrones pero mucho españoles, y esto es lo que cuenta. Y a partir de ahí se construye el discurso de las dos derechas, la vieja y la renovada, que caminan de la mano: que si Pedro Sánchez es un presidente al que no han votado los ciudadanos. Cierto, cierto, ni a él ni a ninguno porque al presidente lo elige la cámara; tenemos lo que se llama “una democracia representativa”, que parece que el personal se entera sólo de lo que quiere. Que si Sánchez es un sinvergüenza, que se ha aliado con nacionalistas (como si ellos no lo fueran; ellos, los de la exaltación de la patria, escupiendo por un colmillo del nacionalismo…), con comunistas bolivarianos y hasta con Darth Vader… Una concejala del Pp llamando “rata” a Pedro Sánchez; Francisco Bernabé tildándole de “vil traidor”;  la histeria está alcanzando niveles de ópera bufa.

Ahora en serio: el discurso de Rivera durante la moción de censura daba un poquito de grima. Un discurso vacío, con cuatro o cinco ideas de Perogrullo repetidas en bucle, reclamando unas elecciones que las matemáticas parlamentarias hacían inútiles y poniendo en valor una y otra vez la españolidad, como si ésta fuera un mérito y no un accidente geográfico. El problema que tiene el ver españoles por todas partes es que también ves “no españoles”, y estos, evidentemente, no son de fiar. Lo que late en el fondo de su discurso, en lo que no dice, es un patrioterismo excluyente con tufo fascistoide que, de verdad, da algo de miedo. Me gustaría recordarle a Rivera que al país lo amamos trabajando por el bienestar de todos, también de los que no piensan como nosotros, y que robar a manos llenas y envolverte en una bandera rojigualda bien grande, es cínico y doloso. Que al país lo amamos contribuyendo a su sanidad, no vendiéndola; contribuyendo a la educación, no malbaratándola; cuidando de las pensiones, no congelándolas; fomentando leyes de igualdad de género, no ignorándolas; generando diálogo entre comunidades, no enfrentándolas…

En fin, maestro, una mala tarde la tiene cualquiera. Más suerte en la próxima.


domingo, 27 de mayo de 2018

EXALTACIÓN DE LA IGNORANCIA


EXALTACIÓN DE LA IGNORANCIA

La ignorancia siempre ha existido, pero históricamente ésta ha supuesto un menoscabo de la persona, no un valor. La sabiduría y el conocimiento han sido en todo tiempo una aspiración social, un ideal que ha hecho a todas las sociedades avanzar y superarse. Para nuestra desgracia vivimos tiempos de exaltación de la ignorancia. La fama había sido hasta nuestro siglo un premio que se desprendía de las hazañas o los logros de la persona. En estos momentos, la fama es un valor desvinculado completamente de todo esfuerzo donde el único mérito consiste en la capacidad de exposición a los medios. Vemos a hijos e hijas de famosos que ni han terminado la educación básica, sujetos que se han relacionado con alguien que es o ha sido popular, personajes televisivos y radiofónicos presumiendo de ser aún más ignorantes de lo que ya imaginamos que son, gente viviendo a cuenta de la ignorancia, embrutecida, sirviendo como ejemplo vital a los más jóvenes. Lo más triste es que se trata de personas que han tenido acceso a la cultura pero que no han hecho uso, demasiado esfuerzo, qué cansera. El ideal ilustrado de la educación universal convertido a lo sumo en mero entretenimiento, el bagaje necesario para participar en un concurso televisivo, pero no para hacerte crecer como persona y como ciudadano, alguien cuyos valores harían avanzar hacia una sociedad más sabia, más justa, más igualitaria.

La incultura conviene al mercado pues genera ciudadanos carentes de capacidad reflexiva y crítica, y el mercado es el que marca los tiempos de la política, plegada completamente a sus dictados. “Es el mercado, amigo”, fue la frase que enunció Rodrigo Rato al ser interpelado por su actuación como ministro de economía. “Es el mercado, amigo” puede muy bien ser todo un compendio de economía política; es lo que hay, no hay más, hay mercado y debemos legislar y gobernar en función de ese mercado.

Mientras tanto, el personal docente se mata a trabajar luchando, por una parte, contra los recortes derivados del saqueo económico que ha supuesto la corrupción (cuya responsabilidad se sacudía Rato con un puro vacile, porque los chulos son así) y por otra, contra el avance generalizado del modelo deplorable de la ignorancia, enarbolado tanto por famosos como por los propios políticos que debían ser garantes de los valores de la sociedad. En nuestros tiempos de posverdad, de ataque neoliberal, de invasión descarada del mercado libre, todo se compra y todo se vende; el conocimiento (o la imagen que lo representa) también. El saber real es despreciado y ninguneado, la filosofía desterrada de los planes de estudio, la música proscrita, las humanidades y todo lo que no sea una ciencia utilitaria, desdeñadas. Los científicos, cuyos recursos son recortados sin mesura, no tienen más opción que emigrar a países donde aún no se haya iniciado la persecución del saber.

La unión de corrupción política e ignorancia como modelo social nos conduce ineludiblemente al máster de Cifuentes, ese máster que ha sido el paradigma de la desigualdad y el privilegio, de la tomadura de pelo y el signo de nuestro tiempo: la exaltación de la ignorancia. La constatación de que el dinero y la influencia todo lo pueden. No te dan sabiduría pero la fingen con un documento que para los efectos cumple con lo que se le pide. La erudición es una carga estúpida, una pérdida lamentable de tiempo. Estudiar es de pobres, los mismos que luego servirán hamburguesas o copas a aquellos que, sin necesidad de hincar codos, tienen el mismo título, ese que les da acceso al poder porque para que no se desmorone todo el tinglado es conveniente seguir guardando las apariencias. Este caso da cuenta además del efecto corrosivo a todos los niveles que produce la corrupción porque una sociedad que exalta la ignorancia y que para el conocimiento reserva el subempleo o el exilio, es una sociedad que se encamina hacia su propia disolución.

Hay ideas que lamentablemente nunca desaparecen y vemos cómo el arcaico lema fascista de “muera la inteligencia” ha devenido en consigna neoliberal. Sí, por lo visto la ignorancia es todo un negocio.



domingo, 29 de abril de 2018

NO ES MANADA, ES JAURÍA


NO ES MANADA, ES JAURÍA

En diciembre pasado escribí este artículo para este mismo medio: http://lacronicadelpajarito.com/blog/ramonalopez/2017/12/unos-buenos-chicos sobre la violación en San Fermines. Y efectivamente, los jueces  han decidido que esta panda de criminales son unos buenos chicos con mala suerte a la hora de ligar. Releyendo el artículo, me parece increíble haber tenido que explicar la obviedad de que la responsabilidad de la agresión no es de la agredida, pero visto lo visto, está claro que toda explicación ha resultado insuficiente. 
El Colectivo +mujeres, del que formo parte, entrega cada año un premio y un anti premio a la persona o institución que más o que menos se haya destacado en la defensa de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres. Este año, qué cosas, el anti premio, un topo cegato necesitado de gafas violeta, fue para la cúpula Judicial española (el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial) por el caso Pascual de Riquelme, en el que se discriminó claramente a la magistrada Pilar Alonso Saura, que aspiraba a la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia de Murcia, con méritos flagrantemente superiores a los de su compañero Pascual de Riquelme, que fue finalmente el receptor de este nombramiento. Y esta es la justicia que tenemos: se empieza por obstaculizar el acceso de las mujeres a la judicatura de forma torticera y se acaba dictando sentencias injustas que duelen en el corazón a millones de personas (impresionantes las manifestaciones de estos días). Si dudáis de lo que digo, no tenéis más que echar un vistazo a la foto de apertura del año judicial: es la fiesta de la testosterona.
Ha sido ésta una sentencia machista, tremendamente machista en la que los jueces, en vez de ponerse en el lugar de la agredida, se han puesto en el lugar de los agresores. Deben haber pensado: "hombre, si yo me encuentro a una tía borracha, también aprovecho la ocasión. A ver si es que me voy a tener que pasar veinte años en la cárcel por eso, si es lo que haría cualquiera. La culpa es de ellas, que van como van y pasa lo que pasa". Han emitido una sentencia atravesados de pleno por la cultura de la violación que nos rodea, presente en el porno, en la  publicidad, en la música, en las  conversaciones, esa cultura que dice que una mujer siempre está deseando ser violada. Una cultura que ve mayor responsabilidad en una mujer que anda sola y borracha por la calle que en los cinco hombres que la violan. Los jueces no son ajenos a esa cultura, como podemos observar por esta sentencia. 
A la vista de esta resolución judicial, yo tengo una pregunta, señores jueces: ¿En serio no hay agresión en que cinco hombres, cinco, que te saca cada uno diez años y veinte kilos, te penetren, vejen, humillen y roben, cuando estás sola, bebida y desorientada?  ¿No hay agresión, sólo abuso? Entre los agresores hay un guardia civil y un militar: ¿os imagináis al guardia civil frente a un caso de violencia de género?, ¿os imagináis al militar de misión humanitaria en Tahití, en Siria, rodeado de mujeres, niños y niñas en completo desamparo? 
Para dar otra vuelta de tuerca, uno de los jueces opina que ella estaba divirtiéndose.  Qué decir sobre esto salvo que no es una sentencia judicial, es una sentencia política, profundamente política que ahonda en la brecha patriarcal, que sigue considerando que la víctima de agresión, si es mujer,  tiene responsabilidad y que esa responsabilidad es un eximente para el agresor. 
No es manada, es jauría, jauría a la que con esta sentencia se han sumado también los jueces.

domingo, 22 de abril de 2018

NOS ATACAN LOS POBRES


NOS ATACAN LOS POBRES

He recibido por Whatsapp uno de esos mensajes que se hacen virales sin que nadie sepa bien de dónde han salido y que contiene este texto, que reproduzco tal cual: “Ante los preacuerdos de PP y PSOE para eliminar las Pagas Extraordinarias de los Jubilados, y hacernos, como siempre, los paganos de su incompetencia política PEDIMOS LA ELIMINACION DE LAS AYUDAS A INMIGRANTES SIN TRABAJO Y SIN PAPELES, que tanto dañan a nuestra economía”. No paro de ver mensajes en redes sociales sobre inmigrantes que cobran miles de euros por el simple hecho de bajarse de una patera y acercarse a un ayuntamiento y que luego pasan seis meses en su tierra y seis meses en España, como si fueran cantantes con residencia en Miami. En esa misma tónica, hace unos meses, el  delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Bernabé, dijo a propósito de la llegada de pateras a Cartagena que era "un ataque coordinado contra nuestras fronteras y, por tanto, contra las fronteras de la Unión Europea". Por decirlo llanamente, nos advertía el delegado del gobierno de que estábamos siendo atacados por los pobres. Así es como se construye un paradigma en el cual el más desamparado de los seres humanos, el extranjero pobre, es despojado de su humanidad y convertido en una amenaza.

Sabemos que quienes vacían las arcas del estado no son los  inmigrantes. La masiva emigración a Francia y Alemania en los sesenta y setenta no solo no supuso la ruina de estos países sino que, muy al contrario, contribuyó a su progreso. Lo que de verdad arruina un país es la mala gestión y la corrupción de sus gobernantes, esos gobernantes a quienes tanto conviene este discurso xenófobo y que tanto lo alientan porque saben que desvía el foco de atención sobre los verdaderos responsables del expolio de la hucha de las pensiones y de todas las otras huchas.

Deberíamos saber que los inmigrantes retrasan el envejecimiento de la ya vieja Europa. Que son los inmigrantes los que se encargan de hacer los trabajos peor pagados: ellos son los que arrancan lechugas a un céntimo la pieza o destripan cerdos durante diez horas por 900 euros al mes. Si están dados de alta (no todos tienen esa suerte) contribuyen con su tributación a mantener la Seguridad Social, cosa que no hace ningún patriota español residente en Florida. El que piense que los inmigrantes aumentan las tasas delictivas debería saber que los índices de criminalidad de la población inmigrante están muy por debajo porcentualmente de los de la población española.

Antes de que comenzara el flujo de migración hacia España, nosotros pensábamos que los españoles no éramos racistas, porque los gitanos siempre han sido y siguen siendo invisibles. Tal era nuestra auto indulgencia que nos decíamos no racistas porque los negros en la tele no nos molestaban, nos gustaba Raíces, qué malos los esclavistas, cuánta injusticia en el Mississippi y qué guapo Sidney Poitier. Pero la verdad es mucho más compleja de lo que teníamos previsto y al compartir nuestro día a día con personas de otros países, vemos cómo nuestros convecinos, nuestros familiares, nuestros compañeros de trabajo, buenas personas en general, albergan una mezquindad y una falta de humanidad en el fondo de sus corazones que nos debería alertar y hacernos reflexionar. Es el miedo, el miedo al pobre, el miedo al extranjero, el miedo alentado por los males gobernantes, el que arma los fusiles de la xenofobia.

Hace un par de semanas salió en portada de El País, bien poco sospechoso de progresista ya, que son necesarios 5,5 millones de inmigrantes para mantener las pensiones en nuestro país. Entonces, ¿cómo es que se sigue alimentando políticamente esta xenofobia sangrante?
¿Cómo se puede soportar serenamente que el buque Open Arms, dedicado a socorrer a personas en circunstancias cercanas a la muerte, haya sido detenido y sus tripulantes procesados?

Señala Noah Chomsky que está sociedad se enfrenta a una de las mayores crisis de la Historia, una crisis moral de deshumanización. Las palabras de Bernabé y los mensajes en redes sociales como los que traigo aquí, son buenos ejemplos de ello.
Dejo aquí este poema de Gloria Fuertes, que no necesita ser glosado:
La gente dice:
«Pobres tiene que haber siempre»
y se quedan tan anchos
tan estrechos de miras,
tan vacíos de espíritu,
tan llenos de comodidad.