jueves, 8 de marzo de 2018

LA MUJER INVISIBLE


LA MUJER INVISIBLE

El domingo vi en la tele la película “ Los 4 Fantásticos”. Tres hombres y una mujer. ¿Sabéis que súper poder tiene la mujer? Sí, exacto: es invisible. Además de la invisibilidad tiene otro súper poder: generar un campo de fuerza que proporciona protección y refugio. Es lo que tiene el subconsciente, que funciona en automático. Y lo que existe en el subconsciente colectivo con respecto a las mujeres lo han resumido bien aquí los guionistas de la película: somos proveedoras de cuidados y para todo lo demás, invisibles.

Digo esto medio en serio, medio en broma, pero que en un grupo con súper poderes el poder de la mujer  sea el de la invisibilidad parece resumir de forma involuntaria la historia de las artes, de la ciencia, de la cultura, de la conquista, donde la mujeres han sido o bien invisibles o bien invisibilizadas. Ha habido mujeres escritoras que no podían o no se atrevían a firmar con sus nombres y utilizaban pseudónimos masculinos para poder ser tomadas en serio. Fernán Caballero resultó ser Cecilia Böhl de Faber; las hermanas Brontë comenzaron presentando sus obras con pseudónimos masculinos; Georg Sand escondía detrás a una mujer cuyo nombre, Amantine Lucile Aurore Dupin, es desconocido para la gran mayoría. Mary Ann Evans, la gran autora de Midlemarch y el Molino de Floss, firmaba como Georg Eliot. Ha habido mujeres cuya autoría ha sido robada por sus compañeros, como le ocurrió a María Lejárraga, víctima de un expolio literario, cuyas obras teatrales eran firmadas por su marido. Ha habido mujeres que han sido fagocitadas por sus compañeros como hizo Auguste Rodin con la escultora Camille Claudel. Ha habido mujeres excluidas del poder sólo por ser mujeres, como ocurrió con Emilia Pardo Bazán, a quien, a pesar de su enorme aportación a la historia de la Literatura, jamás se le permitió formar parte de la RAE.

A lo largo de la historia se nos ha querido convencer de que el universo femenino era el mundo del hogar, de lo pequeño, de lo particular, de lo insignificante, de lo invisible. El mundo de los hombres sin embargo había de ser el de lo público, lo universal y lo trascendente. ¿Qué pasa cuando queremos dejar de ser invisibles? Que molestamos. Molestamos a la Academia de la Lengua, molestamos a la industria del cine, molestamos a los estamentos políticos. Nos volvemos ruidosas y descaradas y eso, se nos dice, es impropio de mujeres.

Se nos dice que hemos conseguido grandes logros, que ya somos iguales por ley, al menos en el mundo occidental, que ya no hay nada más que reinvindicar. Se nos dice que a qué viene tanto alboroto. Se nos dice que ya es suficiente.  Sí, es cierto, se han conseguido grandes logros y ha sido gracias al feminismo, los cambios no se produce en sociedad por generación espontánea. Ha habido muchas mujeres que han luchado para que nosotras podamos votar, estudiar, trabajar, viajar, ser libres e independientes. Pero no es suficiente. Si hay mujeres que mueren por el simple hecho de ser mujeres, no es suficiente. Si hay mujeres que, realizando el mismo trabajo, cobran menos que los hombres, no es suficiente. Si las mujeres no pueden promocionar en sus trabajos y chocan contra un techo de cristal porque el testigo de poder se pasa de un hombre a otro, no es suficiente. Si los cuidados y el trabajo doméstico siguen siendo tareas casi exclusivas de mujeres, no es suficiente. Si no estamos representadas en las artes, en las ciencias, en la empresa, en la política de modo igualitario es porque lo que se ha conseguido es mucho pero no suficiente.

Reclamamos nuestro espacio que no es ni el 3% ni el 7%  ni el 20%, es justamente el 50%, la mitad del espacio, nuestro lugar junto a nuestros compañeros. No queremos más. No queremos menos.




domingo, 25 de febrero de 2018

MACHISTAS Y MACHISTOS



MACHISTAS Y MACHISTOS

Nuestro idioma no es un cuadro renacentista conservado en  un  museo sobre  el que repintar sería un sacrilegio ni es  una escultura griega que no se puede retocar sin destruir parte de su significado.  El lenguaje no es un ente fósil, como nos quieren hacer creer ciertos académicos de la RAE, fósiles ellos mismos y que más que custodios del castellano se creen sus dueños. El idioma es lábil y cambiante y está al servicio de los hablantes y no al revés. El idioma se construye y se corrompe a diario porque es un elemento vivo. Las reglas del latín ya no cambian, el latín no es transformado ni retorcido por sus hablantes sencillamente porque está muerto.
Entonces, ¿Cuál es el problema, pues, cuando se cambian palabras como portavoz en portavoza? Si observamos las reacciones y a los reaccionarios, veremos como todo indica que el problema no es lingüístico. Aquellos que se creen dueños del idioma no han tenido nada que objetar a que modista (señora que cose "para fuera", como se decía antes) haya generado modisto (señor que diseña modelos para grandes firmas). Modisto es indefendible desde el punto de vista morfológico puesto que el sufijo –ista siempre es invariable; debería ser el modista, como el taxista, el pianista. O el machista. Pero, oye, nada que objetar y modisto está aceptado por la RAE desde 1.984. Tan ricamente. Tampoco generó ninguna polémica el uso del sustantivo asistenta, que solo se usa para designar a la mujer que realiza trabajos domésticos. De lo contrario decimos asistente (la asistente social o las asistentes al festejo, por ejemplo). También utilizamos dependienta sin que nadie se dé por ofendido. Son las palabras que designan puestos de poder las que suscitan polémica, por eso, la que se lió en su día con la utilización de la palabra presidenta fue épica. Parecía que nos cargábamos el idioma e íbamos a terminar hablando por señas. Del mismo modo, con jefa, médica o jueza,  el universo idioma iba a implosionar y a plegarse sobre sí mismo, o algo peor.
El problema, por tanto, no es semántico ni morfológico, el problema es político porque lo que realmente molesta es que se impugne el “masculino universal y femenino particular” para comenzar a introducir cambios que conduzcan a un uso del idioma un poquito más equilibrado porque sabemos que el lenguaje construye la realidad hasta el punto de que lo que no se nombra no existe. Y ahí es donde llegan los nervios, el rasgarse las vestiduras y cubrirse la cabeza de ceniza tanto por parte de los que se creen amos de la palabra como por otros que son capaces de decir “pienso de que necesito un champú a nivel de cabello seco” pero para los que portavoza es una afrenta al castellano.
Hay unos cuantos académicos, de cuyos nombres no me quiero acordar pero que están en nuestras cabezas por lo cansinos, que se han atrincherado tras sacos terreros repletos de machismo con sendas escopetas cargadas de invectivas para las mujeres que se salen de la norma, para las mujeres que no son "como las de antes", para las mujeres que no son como ellos dicen que deben ser las mujeres y muy en particular para las feministas que no son como ellos dicen que deben ser las feministas. Alguno de ellos ha dejado caer que hay feministas  buenas y feministas malas. ¿Y cuáles son las buenas? Pues las que no molestan, claro está. Estos individuos, con cada neologismo feminista, salen a la calle echando espumarajos por la boca, escopeta al hombro y bien pertrechados de rancia munición patriarcal a la caza de la mala feminista que se atreve a tocar con sus sucias manos feminazis el sacrosanto idioma, patrimonio de ellos. Así que, cuando veo a estos australopitecos ilustrados enrojecer de ira, me digo: sí, este es el camino, vamos bien. 


martes, 13 de febrero de 2018

SER UN PRINGADO Y VOTAR A LA DERECHA

SER UN PRINGADO Y VOTAR A LA DERECHA

Ser un pringado y votar a la derecha, todo un clásico. Cabe preguntarse por qué motivo se produce y reproduce una y otra vez este fenómeno. Creo que hay varias claves sobre las que debemos reflexionar. Una de esas claves radica en saber cómo se percibe a sí mismo el precariado, esa parte de la ciudadanía que ve recortados sus derechos laborales, sus derechos civiles y su futuro y que suele encontrarse más cerca del riesgo de exclusión que del ascenso en la escala social. Ese precariado no se percibe a sí mismo como un grupo oprimido por una plutocracia que medra en connivencia con los poderes políticos, si así fuera, darle la vuelta a esta situación sería más fácil. El pringado que vota a la derecha se percibe, en general, como perteneciente a una clase superior amenazada por colectivos más pobres que además, suelen proceder de otros países, con lo que la hostilidad hacia estos colectivos contribuye a reforzar su sentimiento identitario. Prueba de ello es que los partidos conservadores arrasan porque son los que falsamente garantizan esos derechos de los que se creen despojados. Este sería unos de los motivos de la llegada de Trump al poder, por ejemplo.

            Los partidos progresistas proponen a ese precariado, soluciones a problemas que ellos creen que no tienen porque no se identifican con el pobre, con el desposeído. No, qué va, nosotros pertenecemos a otra clase, no saltamos vallas, tenemos I-Pad y tele de plasma y hasta pagamos a una ecuatoriana que cuide del abuelo. Por eso, si desde posiciones de izquierda no leemos bien los síntomas, estaremos recetando laxante a gente que viene con tos. En unas elecciones no votamos tanto por partidos que defienden nuestros intereses sino por partidos que representan lo que queremos ser y/o lo que creemos ser, lo cual en una masa amplia de población suele ser cambiante. Aquel partido que consiga empatizar con los deseos, con el imaginario y con el ideal mayoritario, será el que triunfe. Y aquí viene la madre del cordero: esa auto imagen de la ciudadanía se construye a través de los mensajes que mandan la publicidad (sirva de ejemplo el slogan de La Primitiva: “no tenemos sueños baratos”) y los medios de comunicación. Unos y otros están haciendo campaña por partidos conservadores durante los 365 días del año, 366 si el año es bisiesto. El ideal de lo que queremos ser no se plantea en el vacío, está enraizado en lo que somos como colectivo, que es también una construcción y que es también cambiante. Cine de barrio está haciendo campaña por la derecha todo el tiempo: la España única, de fútbol y toros, de mujeres y vino, anclada en valores decimonónicos, una España profundamente cuñada, ese es el imaginario defendido por los partidos conservadores y con ese imaginario enlaza el ideal, porque lo que somos y lo que queremos ser está indisolublemente unido y ahí también las derechas barren. En ese ideal se evoluciona algo o más bien se cambia la forma pero no el fondo. Un partido meapilas como el Pp va perdiendo adeptos a favor de un partido como Cs cuyos votantes están más bien distraídos en temas de iglesia y religión pero que no consienten que se toquen sus expresiones (Semana Santa, cabalgata de Reyes Magos, misa en la 2…). Ese es el punto de inflexión donde el “lo que somos” enlaza con el “lo que queremos ser”. Resumiendo, queremos ser avanzados pero no tanto, modernos pero menos.

La prensa escrita en este momento se decanta sin empacho ninguno por partidos conservadores o al menos por todos aquellos que no cuestionan ni por un segundo el régimen del 78, con El País a la cabeza del pelotón pelota. Programas como Sálvame diario, En tu casa o en la mía, O.T., que pertenecen a los mismos grupos editoriales y de comunicación, también trabajan a cuenta de inventario sólo que su influencia política es menos evidente aunque no menos importante y sobre todo no menos decisiva ya que están dando a la audiencia una guía de cómo somos y cómo queremos ser.

            Los pobres, al contrario que los ricos, no votan al partido que defiende sus intereses sino al partido que creen que les representa como individuos y como colectivo. Rita Barberá y Camps dando vueltas por Valencia en un Fórmula 1 es algo que podría causar sonrojo por lo superfluo y manirroto, pero sin embargo les consiguió votos a espuertas, porque esa imagen alimentaba el imaginario de poder, de riqueza, incluso de arrogancia que mucha gente desea, aunque sea sólo como aspiración. También importa poco si roban o mienten puesto que una gran parte de la población sostiene que lo hacen todos, pero sí que importa que con sus ideas no se carguen el marco simbólico que habitamos. Y ese marco simbólico tiene mucho que ver con Cine de Barrio.

            Por tanto, a la hora de votar no cuentan tanto las condiciones materiales objetivas del votante como que el partido represente su ideal y que el marco de referencia no se altere, que nada cambie sustancialmente. El miedo al cambio es un troyano presente en todas las elecciones. No se vota con la razón, sino con la emoción y en ese nudo de emociones humanas, el voto de la izquierda suele ser el de la ilusión y el voto de la derecha el del miedo.  El problema es que mientras la ilusión es efímera, el miedo es duradero.


jueves, 25 de enero de 2018

LITERATURA EPISTOLAR

LITERATURA EPISTOLAR

La literatura epistolar, ahora en desuso, nos ha mostrado siempre lo profundo del pensamiento de las personas y al mismo tiempo lo anecdótico y cotidiano de forma agradable y cercana. Debemos agradecer a Roque Ortiz que, como hombre con respeto por las tradiciones, haya recuperado por un momento este noble estilo literario. La carta que le ha escrito a su amigo José Ballesta es una joya del género porque dice más entre líneas de lo que expresa directamente, tal y como se espera de la buena literatura. Efectivamente, en la carta de Roque lo que calla da gritos a lo largo del emocionante texto. Lo que él llama, con evidente auto indulgencia, "un desliz verbal" es en realidad el modus operandi de este partido donde todo indica que el personal ha llegado a política para forrarse. Unos, como Ortiz, lo dicen y otros no; otros muchos, sin necesidad de decir ni media palabra, lo dejan claro con sus hechos. Es verdad que a otros partidos también hay gente que llega para forrarse y medrar, lo que pasa es que en el PP esta práctica forma parte del ADN corporativo.

Según la carta, todo ha sido un lamentable error verbal, hay que ver cómo os ponéis. La culpa es del micro, de la grabadora y de vosotros por tener orejas, porque si no, esto no hubiera llegado hasta aquí. Finalmente se aplaude a sí mismo diciendo que su renuncia es una “noble acción silenciosa”. Hombre, lo de noble lo tendrá que decidir los demás y  tan silenciosa, con el pollo que se ha montado, petición de dimisión por parte de todos los grupos políticos y carta pública al alcalde incluida, ya te digo yo que no es. Como tampoco ha sido precisamente silencioso el desencuentro entre el PP municipal y el regional, con Ballesta sosteniendo a Roque en una pirueta de circo (si es que era imposible que te saliera bien, Jose Ba)  mientras el regional le mostraba la puerta de salida y ponía en marcha el protocolo de amnesia colectiva. En adelante a Roque no le va a conocer en el PP ni la madre que lo parió

Si habéis tenido ocasión de escuchar los audios por los que Ortiz es ya historia poppular, las instrucciones dadas a los pedáneos son verdaderos ejemplos de prácticas mafiosas, prácticas a las que el PP nos tiene tristemente acostumbrados. Y es verdad que tan acostumbrado estaba Roque que para él formaba parte de la normalidad, tal es la soltura con la que hablaba. El hecho de utilizar "marrano" como insulto para dirigirse a todo aquel que no correspondiera con innominados favores al partido que previamente le había favorecido con concesiones, es una bonita nota de color local que nos encanta por su sencillez. Qué llaneza la de Roque, se le entiende tó.

Todo esto ocurre mientras tiene lugar el juicio al PP valenciano, otro desliz del que nadie sabía nada porque la cosita era una nadería. No son más que deslices. Lo de ver tramas y sistemas delictivos institucionalizados en todo esto es cosa de rojos irredentos y bolivarianos de chándal.  Sin embargo vemos estos días cómo Ricardo Costa, mucho menos sonriente que de costumbre, canta más que mis gallos de madrugada. El relato es un poquito como los chistes de Gila: ya los hemos oído un millón de veces, pero nos siguen haciendo gracia. Sólo que en esto de la corrupción, maldita la gracia, la verdad. Ricky Costa ha dicho con todas sus letras que los empresarios daban dinero negro para la financiación del PP a cambio de concesiones para obras. Anda, qué casualidad, como en Murcia. Pero no desconfiemos, eso va a ser coincidencia. Es verdad que nos rodea una plétora de casos aislados pero no tenemos porqué creer que nos gobierna el sindicato del crimen, qué mal pensados sois. Escuchad al incombustible Floriano: “Oigan, ¿nosotros robamos?”  Pues eso.


sábado, 13 de enero de 2018

ESTAMOS VIVOS DE MILAGRO

ESTAMOS VIVOS DE MILAGRO

Los accidentes ocurren, no es nada nuevo. Ocurrió con el Alvia, un tren que según decían los responsables politicos “tenía todas las garantías de seguridad” y que acabó convirtiéndose en el peor accidente ferroviario de la historia reciente de España. Los afectados aún se preguntan cómo es posible que el Ministerio de Fomento pusiera en servicio una línea sin que existiera el preceptivo informe de seguridad de un evaluador independiente. Ocurrió en el metro de Valencia, un accidente cuya causa fue sobreseída con una celeridad más que sospechosa porque se esperaba la visita del Papa y del cual lo que único que tenemos claro es que hubo un peritaje chapucero, falta de rigor a espuertas y un aluvión datos falsos. ¿Responsables? En la versión oficial, lo normal es que sea el conductor (sobre todo si no sobrevive), el mal tiempo, la fatalidad o la divina providencia. La cruda realidad es que esos accidentes tienen responsables políticos, servidores públicos bajo cuya gestión no se han tomado las medidas preventivas necesarias para evitar tales sucesos o para minimizar su impacto; políticos que se protegen unos a otros haciendo uso de medios de comunicación que actúan como auténticos gabinetes de prensa que les cubren las espaldas, tiran balones fuera, culpan a la oposición de hacer uso partidista de una desgracia… Como si no conociéramos esto ya. Al final de todo quedan un puñado de muertos, familias amargadas y líderes políticos (cómo olvidar al inefable Juan Cotino haciéndose pasar por su hermano cuando Évole le llamó por teléfono) que van pasando de un puesto a otro, echando años atrás hasta que la tierra sobre los muertos se endurezca y el caso se olvide. Esto pasa. Ha pasado.
Una de las cosas que hace de los seres humanos animales evolucionados es que aprendemos. ¿Aprendemos?
En Murcia y Alcantarilla hay circulando por en medio de la ciudad trenes con mercancías peligrosas como ácidos corrosivos y otras sustancias que pueden ser altamente explosivas. Para que nos hagamos una idea, atraviesa cada día nuestra ciudad el equivalente a unas 21.000 bombonas de butano. El grupo municipal Ahora  Murcia ha denunciado esta situación (http://esahoramurcia.es/autoproteccion-la-poblacion-ante-trafico-ferroviario-mercancias-peligrosas/) pero el director general de Transportes, Costas y Puertos, Jose Ramón Díez de Revenga, ha contestado que la circulación de trenes de mercancías por Murcia “no es peligrosa” y que “nunca ha habido en la zona ningún accidente reseñable”. Claro, un accidente no es accidente hasta que ocurre y quizás si lo hubiera habido no estaríamos aquí para contarlo o estaríamos en el párrafo anterior de este artículo, lamentando desgracias unos y rehuyendo responsabilidades otros. También ha añadido el director general que no hay riesgo porque los trenes en esa zona circulan a una velocidad muy baja. No, no es un chiste, lo ha dicho el director general.
Ojalá que no ocurra, pero para que no ocurra no basta con desearlo, tendremos que demostrar que hemos aprendido algo y aplicar medidas preventivas que eviten desgracias, porque luego los muertos se olvidan y el vivo vuelve al bollo, pero las vidas perdidas no se recuperan y la tristeza permanece en las familias y en las ciudades durante generaciones. Los accidentes ocurren en situaciones de riesgo, y éstas pueden ser evitables si hay voluntad política de trabajar por el bien y común y no sólo cara a la galería, en el mejor de los casos, y en el peor, por el lucro y el medro personal o partidista. Es irresponsable mantener a la población en una situación de riesgo, sobre todo porque la solución no es complicada: desde hace años está proyectado el bypass de Beniel que sacaría esas mercancías peligrosas de la ciudad. El problema es que este bypass aún tardará un buen puñado de años en ser una realidad porque al PP murciano lo único que le interesa es hacer llegar el AVE a Murcia del Carmen antes de las elecciones de 2019. Todo lo demás es para ellos ruido de unos cuantos “mataos”.


lunes, 1 de enero de 2018

HAPPINESS

HAPPINESS

Empieza a abrirse paso con fuerza una nueva definición de felicidad que ignora deliberadamente las circunstancias objetivas de los individuos, basando el bienestar interior única y exclusivamente en un acto volitivo. Tú puedes ser feliz si tú quieres, sólo tienes que desearlo. Es más, si no eres feliz sólo tú serás responsable, que lo sepas. Este pensamiento viene a decir que un ejecutivo en su despacho calefactado del edificio Chrysler puede ser un completo desdichado mientras que un huérfano en una favela de Brasilia, por ejemplo, puede ser feliz. Sólo tienes que saber cómo, para lo cual se dan talleres de happiness coaching. Se acuñan nuevos conceptos: co-housing (compartir la casa), co-working (trabajo a tiempo parcial) que te traerán la felicidad aunque nos hablen objetivamente de precariedad laboral y social. El self-made man devenido en self-happy man. El uso de términos anglosajones es, como diría Ángel Sanchidrián, lo que le da calidad a la película.

El neoliberalismo sabe que un ciudadano feliz es más productivo y menos problemático. La reclamación de derechos sólo puede proceder del malestar. Esta nueva noción de felicidad, emitida profusamente por gurús TED, artículos en periódicos importantes, anuncios de televisión, es un troyano destinado a instalarse en el cerebro de todos los usuarios de las redes sociales, lo cual sólo deja fuera a la Tercera Edad, y convencerlos de que la felicidad depende de ellos y si no son felices, es que algo habrán hecho mal. Mansedumbre y culpa  cristianas en un solo paquete. Si los ancianos quedan fuera de este coaching envenenado es porque, para una sociedad capitalista, lo mejor que pueden hacer los viejos es morirse pronto puesto que ya no son productivos. Esto lo dijo Christine Lagarde sin empacho ninguno, como si ella tuviera quince años, de donde podemos colegir que no estorban los ancianos sino, más específicamente, los ancianos pobres; los ricos pueden vivir lo que les dé la gana, que para eso son ricos, y después ser enterrados en cajas de seguridad suizas como nuevos faraones. Es la reedición 2.0 de la resignación cristiana; renovación necesaria en estos tiempos en que la feligresía no acude a la iglesia más que para bodas y funerales.

Esta idea básica (si no eres feliz es porque no quieres, no puedes culpar a un trabajo penoso, a un encarecimiento del nivel de vida, a una destrucción del estado de bienestar, en resumen, a nada que quede fuera de ti) es desarrollada en forma de teoría científica, con experimentos, gráficas y científicos de bata blanca. Como si lo colectivo no existiera, crece en un medio neoliberal de individualismo militante. Tomemos como ejemplo un anuncio televisivo de infusiones, que nos anima a practicar el “yoísmo”. El spot reza así: “Hornimans presenta El Yoísmo, un movimiento para dejar de pensar tanto en todo y empezar a pensar más en ti”.  Se toma una idea de perogrullo (la felicidad no reside en cosas materiales, si no que está en nuestro interior) y se desarrolla en el mismo ámbito del thatcherismo, que negaba el concepto de sociedad (There isn't such a thing as society, dijo Margaret en su momento) y sólo reconocía la existencia del individuo o como unidad colectiva máxima, la familia,  dejando así al ser humano solo en medio de una sociedad depredadora que niega la pertinencia de toda lucha social ya que, como hemos venido diciendo, la felicidad está en tu interior.

Esta idea es, por tanto, el marco de referencia para un cambio de paradigma. La colectividad, la lucha social, la construcción de una sociedad cooperativa y solidaria son cosa del pasado. Recuerda, sólo importas tú y tu felicidad está en tu interior, vuelca tu energía en esa búsqueda porque ese es el nuevo paraíso en la tierra. Busca tu chute de autocomplaciencia y todo irá bien, aunque el mundo se desmorone a tu alrededor. Es la nueva metadona social, un mundo donde sólo tú existes y solo tú importas, un mundo solipsista.


domingo, 24 de diciembre de 2017

A PALO Y PEDRADA

A PALO Y PEDRADA

        Veo el resultado electoral en Cataluña como el cuadro de Goya "La riña" donde observamos a dos hombres hundidos en la arena hasta la rodilla mientras se dan de bastonazos. Sin posibilidad de escapar porque comparten un mismo espacio y sin intención de colaborar para salir de la trampa. Las elecciones catalanas las han ganado las dos opciones más partidarias del palo y la pedrada. Las dos derechas catalanas, los dos nacionalismos han salido reforzados, como era de esperar. De hecho el resultado ha tenido todo que ver con la definición o indefinición frente a la disyuntiva nacionalismo español versus nacionalismo catalán. Esto era un  Barça-Madrid y el resultado ha sido empate. Los Comunes iban con el árbitro a juzgar por el marcador final.

      Arrimadas convertida en la nueva Khaleesi mientras se acerca el invierno político. C's sí que ha sabido rentabilizar la operación Piolín, pidiendo la aplicación del 155 con la insistencia del mequetrefe que anima al matón en la pelea.

      En cuanto al Pp, Cataluña hasta ahora no necesitaba un partido conservador que para eso han tenido ellos toda la vida su propia derecha catalanista. El resultado ha sido, pues, para los populares como el balance anual de una gran empresa que debe mantener su delegación testimonial en una capital donde no tiene ventas. Pero dudo mucho que les preocupe en demasía el resultado porque la puesta en escena iba destinada al electorado de fuera de Cataluña y ahí, mucho me temo, sí que van a barrer en las próximas elecciones merced a su elaborado discurso  de "a por ellos, oé".

     C's ha ocupado con éxito el ámbito de una derecha no catalanista que hasta ahora era un espacio ínfimo cubierto por un Pp siempre a la defensiva. Sin embargo el Procés ha sido una bomba que ha generado ese espacio ampliándolo hasta su capacidad máxima. Bien podrán los de Ciudadanos agradecer a su contrincante ese gigantesco regalo pre navideño. Los partidos indepes pusieron el huevo del dragón. Ya pueden felicitarse por el resultado.