domingo, 20 de agosto de 2017

NO ES LA RAZA, ES EL RACISMO

NO ES LA RAZA, ES EL RACISMO

No es la raza ni tampoco la religión: es el racismo y el racismo mata, en Barcelona y en Charlottesville. Sin embargo se culpa de los asesinatos terribles de Las Ramblas a toda la comunidad árabe y musulmana. En el suceso de Charlottesville tenemos bien identificada la clave del asesinato, que pudo haber sido múltiple: el racismo. Pero vemos que los racistas blancos, con Trump a la cabeza, echan balones fuera: es violencia por ambas partes, se trata de un enajenado… Tratan de ocultar que el núcleo duro en esta cuestión es su racismo violento, quieren ocultar que lo que ellos piensan y dicen y comparten impulsa a los más descontrolados a agredir y asesinar. Esto está más o menos claro y los medios de comunicación no se desvían demasiado de la clave del problema, aunque El País, que no es ni sombra ya de lo que fue un día, se haya alineado junto a Trump. Por el contrario, en los sucesos de Barcelona, para una gran parte de la población los culpables son todos, TODOS los árabes y musulmanes, o, por decirlo llanamente: los moros, en un totum revolutum en el que se mezcla raza y religión, en el que se incluye (por supuesto) a los ya maltratadísimos refugiados que huyen de ese mismo terrorismo, un disparate de ignorancia donde se mete a 1.600 millones de personas…  Parece increíble tener que decirlo pero no todos los musulmanes son del DAESH como no todos los vascos eran de ETA. De hecho, el DAESH mata sobre todo a musulmanes (leed este artículo si queréis datos: http://www.eldiario.es/internacional/atentados-organizaciones-islamistas-mayoria-musulmana_0_497301265.html), sin embargo, una vez más, un atentado de estas características les hace sospechosos a todos de forma automática. He leído un post en Facebook que pide, atención: deportaciones masivas, cierre de fronteras, ilegalización del Islam, prohibición del burka. Entristece el nivel combativo de tamaña ignorancia.

En realidad, los racistas anti islamistas y los racistas anti occidentales, aunque parezca lo contrario, luchan en la misma trinchera: la trinchera del odio, de la segregación, de la superioridad de la propia raza, en la trinchera de la solución definitiva, en la trinchera de la muerte. Enfrente, sin trinchera, sin armas y sin odio, estamos todos los demás. Sucesos terribles como el de Barcelona, se llevan vidas inocentes por delante y se llevan, además, a mucha gente tibia a la trinchera del odio, personas que con su opinión alentarán y armarán aún más a los atrincherados.

Dejadme que lo diga una vez más: no asesina la raza, asesina el racismo. El racismo es el refugio de los cobardes, de los que no soportan la alteridad, de los que, por no atreverse a mirar al otro, se sienten amenazados y quieren su destrucción. Si de verdad queremos contribuir a la paz, si de verdad es ese nuestro cometido, no podemos dividirnos entre blancos y negros, entre moros y occidentales. La división real es entre violentos y no violentos. Debemos contribuir a la paz de pensamiento, palabra y obra. La paz es la prioridad, no la venganza porque es obligación de los que seguimos vivos, cuidarnos, amarnos, rechazar el odio. Si no identificamos bien el problema difícilmente podremos darle solución.

jueves, 17 de agosto de 2017

EL PLANETA DE LOS SIMIOS

EL PLANETA DE LOS SIMIOS

Esperemos que la canícula del verano, por influencia inversa, enfríe los ánimos bélicos de Trump y de su alter ego norcoreano, Kim Jong-un, que, por lo mucho que se parecen (niños malcriados del sistema político y económico de sus respectivos países) cualquiera diría que, a pesar de venir de lugares tan lejanos y distintos, son gemelos univitelinos. No temáis, no voy a repetir la cuñadísima  expresión de que los extremos se tocan, todavía no me ha afectado tanto la caló. Quizás más bien pondría el acento de que, aquí y en Pekín, lo que nos iguala hasta convertirnos prácticamente en clones son los valores del sistema que nos educa, fijarse bien en lo que digo. Si tú crías a un janglón de éstos convenciéndolo de que es el rey del universo, de que él y su cuadrilla son los jodíos amos, asegurándoles que la supremacía blanca (o norcoreana) es lo natural y que cualquier otra opinión es una perversidad, terminas con unos individuos que, a poco que nos descuidemos, se cargarán el planeta nada más que por sus huevos toreros. Si Trump, como dije en otra ocasión, es un mono con un lanzallamas, el mono norcoreano viene a ayudarle con una manguera de gasolina.

Desconozco la realidad de Corea del Norte. Todo lo que puedo decir al respecto es que su líder, cada vez más parecido a su replicante tuitero en lo disparatado (no en lo gracioso, porque maldita la gracia) es un tirano clásico, de los que lo mismo hacían senador a su caballo que mandaban decapitar a un sirviente por estornudar en su presencia. Kim Jong-un hizo ejecutar a su tío y mentor, considerado el auténtico poder en la sombra, entre otras muchas muertes más o menos sospechosas, como la de su propio hermano, asesinado cuando intentaba salir del país con pasaporte falso. De verdad que tener a un elemento así custodiando un arsenal atómico es de todo menos tranquilizador.

En cuanto a Trump y la realidad estadounidense, sin duda cada vez resultan más preocupantes. Con este presidente hemos dado un salto atrás tan grande que todavía no sabemos bien si hemos caído en los años posteriores a la abolición de la esclavitud en Norteamérica, con racistas blancos reivindicando su superioridad por mandato divino o directamente en la Edad Media, como lo prueban los recientes acontecimientos de Charlottesville. Las declaraciones terribles de Trump, lamentando por igual la violencia de un lado y del otro, aunque del otro no haya violencia, aunque del otro sólo haya una joven asesinada, alimentan una equidistancia tan imposible como tramposa que nos deja perplejos e indignados porque equivale a no condenar en absoluto a esa mala bestia que arremetió contra los manifestantes con su coche y por tanto no condenar tampoco a los supremacistas blancos, racistas por definición, que le apoyaban porque, claro, tendría que desautorizarse de paso a sí mismo. El sueño de Luther King devenido en pesadilla.


El problema con Trump es que, en demasiadas ocasiones, su vertiente ridícula y payasa, de auténtica vergüenza ajena, con imágenes de las que te dan la cena si estás viendo el telediario, opera como cortina de humo que oculta el hecho de que él junto con el stablishment, esa  maquinaria de guerra que le acompaña, avanzan en la senda de la destrucción de esta democracia, que aunque imperfecta, es la poca garantía que nos queda frente a los abusos del poder. ¿Por qué? Pues porque al capitalismo le estorba la democracia más que a la RAE el feminismo, ¿veis por dónde voy? Junto con un racismo tan vergonzante como indisimulado, lo que se potencia es un sistema desregulado que deje completamente vacía de contenido a la democracia y mientras alucinamos viendo al presidente norteamericano hacer el tonto a destajo, nos van colando un neoliberalismo desatado que pondrá en cuestión el futuro mismo del planeta. Muy preocupante todo porque la influencia de EEUU en Europa y en el mundo entero es inevitable. En fin, el ambiente está calentito y al mando, monos con lanzallamas.

miércoles, 2 de agosto de 2017

¿A DÓNDE VAMOS?

¿A DÓNDE VAMOS?

La pregunta tiene más años que el Sol, sé que no estoy siendo nada original, pero qué queréis que os diga, hoy me hago yo esa pregunta. Disculpad por el tono depresivo: será el calor.

Pienso estos días en esta sociedad nuestra en la que se plantea seriamente el debate de si es pertinente que se utilice a mujeres pobres como proveedoras de cuerpos donde depositar la semilla de occidente, mujeres pobres utilizadas como meras incubadoras con la coartada de la libertad personal, esa libertad de la que ellas mismas carecen por su situación de indefensión extrema. Cuando se habla de libertad en este contexto suena a broma macabra. Duele escuchar a personas de izquierdas (o zurdas, yo qué sé ya…) defender esta práctica que atenta contra el más elemental de los derechos humanos.

Pienso en esta sociedad nuestra a la que no parece importarle lo más mínimo la suerte de miles de personas migrantes que mueren en su intento de llegar a Occidente huyendo de guerras y hambrunas o, en el mejor de los casos, malviven en campos de refugiados en una espera sin fin. Y pienso, como ya he dicho en otras ocasiones, en qué nos convierte como sociedad, esa indiferencia (cuando no rechazo) frente a tanto dolor. Qué somos nosotros, los que contemplamos el sufrimiento sin inmutarnos.

Pienso en tantos jóvenes que, aunque tengan la suerte de trabajar lo hacen tan en precario que no pueden dejar la casa de los padres para independizarse. Y pienso en esos padres y abuelos que sostienen al grupo familiar. La cifra del paro ha bajado, sí, pero un noventa por ciento de los trabajos generados son temporales, lo cual, por definición, indica que carecen de la seguridad necesaria para iniciar un proyecto de vida. Y sin sonrojo ninguno se ha planteado el debate de si los jóvenes deben cobrar por su trabajo de becarios (trabajo que en ocasiones se alarga años) porque a eso se le llama “ganar experiencia”. Los derechos laborales están siendo literalmente machacados en este proceso acelerado de desregulación del mercado laboral, pero la precariedad (de la que empezamos a sospechar que no es el tránsito sino el destino) no es el mejor escenario para reflexionar en otro tipo de sociedad ya que se ha de atender primero a lo urgente, que es vivir. La precarización cumple una función doble: explotar  a los trabajadores y al mismo tiempo anular su capacidad de reacción.

Y bajando a temas concretos, pienso en la declaración de esta semana del presidente del gobierno por el caso Gürtel, la mayor trama de corrupción de la democracia. Aunque los testigos, por ley, deben sentarse frente al tribunal y en un escalón por debajo de éste, Rajoy se ha sentado al mismo nivel y a la derecha del tribunal, al igual que los justos se sientan a la diestra de Dios Padre. Sé, sabemos, que esta escenificación no es inocente, nada lo es, tampoco el presidente y menos cuando necesita de estos subterfugios. El presidente del tribunal se ha mostrado todo el tiempo tan complaciente con el testigo como agresivo con la acusación, dinamitando todo asomo de imparcialidad y haciendo bueno el dicho ese de que todos somos iguales ante la ley, pero unos más iguales que otros. Mientras tanto una ciudadanía anestesiada ronca una siesta de años. Cómo podemos tragar con tanto. Hacia dónde nos conduce tanta corrupción sostenida por tanta apatía.


Todo esto me hace plantearme seriamente el tipo de sociedad que estamos creando porque nada de lo anterior cae en vacío y el futuro nuestro lo estamos generando, por acción u omisión, cada día.

miércoles, 19 de julio de 2017

BIENVENIDOS AL DESIERTO DE MURCIA

BIENVENIDOS AL DESIERTO DE MURCIA

Dedicado a Juan Alcaide

No, todavía no ha ocurrido pero estamos en el camino para que el futuro atractivo turístico de la región sea su impresionante desierto donde antes (pásmese, visitante) había una frondosa huerta. El desvío del agua hacia áreas exógenas y la destrucción de la flora autóctona mediante el entubamiento de acequias son el camino más corto hacia la desertificación.

Que el cambio climático es un hecho nos lo está diciendo de forma elocuente ese colosal cubito de hielo llamado Larsen C que se ha separado de la Antártida, el mayor iceberg de la historia desde que se tiene registro. Por una parte la dependencia de combustibles fósiles y por otra el modelo económico actual de puritita rapiña contra el planeta sin importar las consecuencias, traen estos resultados a nivel mundial.

Todo tiene que ver con todo y en nuestra región, tan alejada de la Antártida, ese mismo modelo se verifica, entre otras cosas, en las continuas roturaciones que llevan gigantescas plantaciones de lechugas y de cítricos a montes pelados, irrigados merced al robo del agua.  Podemos ver desde el coche cuando viajamos hacia Alicante, Mazarrón o el Mar Menor, montes aterrazados, eriales pespunteados de gomas de riego por goteo, nuevas roturaciones cada día, que nos hacen preguntarnos cómo es posible que en este trozo de desierto, donde las lagartijas llevan cantimplora, estén plantando naranjos. A quién se le ocurre. Pues se les ocurre a los inventores de este sistema, que tienen de tó menos de tontos: enormes tubos de hormigón conectados a puntos estratégicos del río conducen el agua hasta zonas semi desérticas previamente adquiridas por el valor de una bolsa de gominolas por inversores bien asesorados. Para hacer este tema aún más triste, el actual Pacto del Agua, que previsiblemente se firmará a final de este mes, es un paripé que no va a conseguir que se cumpla la Ley y que se impida la «deslocalizacion del agua», es decir, que se impida regar nuevas roturaciones a decenas de kilómetros de donde se encuentran las fuentes, dejando sin agua a los regadíos tradicionales que siempre y por derechos ancestrales han hecho uso de la misma y que son los que garantizan la estabilidad freática, la sostenibilidad ecológica y la biodiversidad de los  entornos, entre otras muchas cuestiones. ¿Qué por qué es un paripé el Pacto del Agua? Pues porque deja fuera a regantes, ecologistas y agentes sociales que puedan enmendar la plana a este modelo que tanta plusvalía genera para unos pocos. Pero esos pocos sí se encuentran representados en el Pacto del Agua, así que, sacad cuentas.

Como el modelo económico es de una injusticia demoledora a todos los niveles, después esas lechugas del párrafo anterior son  arrancadas por temporeros inmigrantes a razón de dos céntimos la pieza como hemos sabido hace un par de semanas. Finalmente y para cerrar el círculo los millones de euros de beneficio espurio conseguidos por esos avispados inversores viajan a las Islas Caimán o cualquier otro destino más o menos exótico para evitar pagar los necesarios impuestos que contribuyan al bien común. Mientras tanto, el mensaje machacón de los mass media, en manos de esos mismos inversores o de amigos muy cercanos, es el de que la reivindicación ecologista es una milonga y que los inmigrantes nos roban los recursos sociales y la sanidad. Cuando en el futuro (si lo hay) se estudie nuestra época vamos a quedar como la ciudadanía más entretenida y peor informada de todos los tiempos con muchísima diferencia. Poco pan y mucho, pero que mucho circo. 

Llegados a este punto, no me queda más que añadir, tal y como se coreaba en las manifestaciones de los regantes molinenses hace unos años: “Agua para los regantes y no para los mangantes”.


domingo, 9 de julio de 2017

LAS MENTIRAS DE LOS RACISTAS

LAS MENTIRAS DE LOS RACISTAS

He leído y escuchado, con ligeras variaciones, la siguiente historia: una mujer marroquí acude sola o con su hijo a un centro de salud, a veces habla el idioma y a veces no, y pide diez o veinte recetas ella misma o bien el hijo le hace de intérprete. El funcionario/a ni comprueba su identidad, ni hace preguntas, sino que, sencillamente, le sella las recetas y la mujer expresa en voz alta, en la versión en la que acude sola, lo bien que se vive en este país en que te lo dan todo hecho y gratis, sin mayor obstáculo. En una ocasión, la esposa de un conocido me contó esta historia como si hubiera ocurrido delante de alguien de su entorno. Yo le dije que no me lo creía y os podéis imaginar la que se montó. Ahora leo en Facebook este mismo relato con pequeña alteración (madre que no habla el idioma, para hacer el asunto más doloso, y niño que hace de intérprete); hago lo mismo, digo que es MENTIRA y, cómo no, se me echan encima sin tardar un minuto, un par de usuarios de la red social para afearme mi incredulidad frente a la invasión extranjera que nos roba nuestros recursos ante el silencio de la administración que lo hace para conseguir votos (¿de quiééénnn?). Me tomo el tiempo de leer algunos de los casi ocho mil comentarios que tiene este hilo de Facebook, en su inmensa mayoría racistas hasta la náusea. Alguien dice, sin asomo de sarcasmo, que la horda migratoria se la debemos a Rajoy, “el buen samaritano”. Y todo así. Resumiendo: no vamos a cobrar las pensiones porque este gobierno (del PP, por si alguien lo ha olvidado) se lo da todo a los inmigrantes, que vienen aquí a pasar el día en el bar y a vivir sin trabajar mientras los pensionistas pasan fatigas. Me lloran los ojos, en parte por los disparates supinos y en parte por las faltas de ortografía sangrantes.

Mientras se cuentan estas mentiras, la realidad mensurable y contrastable es que la semana pasada murieron al menos 49 personas en una patera cerca de Alhucema intentando llegar al continente, todos de origen subsahariano; sólo ha habido tres supervivientes. Según Amnistía Internacional, más de dos mil personas han muerto en las aguas del Mediterráneo Central en lo que va de 2017. Completaré esta información: más de dos mil personas que a nadie le importan. Esto con respecto a los que intentan llegar. Por lo que se refiere a los que ya trabajan aquí, hace unos días, trescientos inmigrantes, jornaleros del campo, denunciaban las condiciones laborales lamentables en las que se encuentran, sin acceso a instalaciones sanitarias y cobrando dos céntimos por lechuga arrancada lo que les obliga a hacer jornadas interminables para poder sacar lo mínimo para vivir. Y estos son los que tienen suerte porque los que no la tienen son retenidos en CIEs, auténticas cárceles encubiertas donde el único delito de los que hay allí encerrados es ser extranjeros, pobres y carecer de D.N.I.

Todo esto ocurre en la misma semana en que escuchamos al ministro de Interior, Juan Ignacio Zoido (ministro del mismo PP que al parecer le regala los recursos a los inmigrantes), decir que las oenegés, las únicas que de algún modo palían tanto sufrimiento, "potencian o favorecen la migración irregular", como si en realidad las personas que huyen poniendo su vida en peligro al hacerse a la mar sobre frágiles embarcaciones, lo hicieran por los atractivos turísticos que Europa ofrece. Vale la pena destacar que según ACNUR, un altísimo porcentaje de los muertos en este Mediterráneo devenido en tumba de África, son niños y niñas. Y sin embargo, el ministro de Interior se dedica a criminalizar a las organizaciones que protegen a estas personas. Dice Paula Farias, de Médicos Sin Fronteras: "Las declaraciones de Zoido demuestran su ignorancia sobre lo que pasa en el Mediterráneo: estamos sacando del agua a la gente que deberían  rescatar  los Estados miembros". Vemos que la UE no hace frente a este problema, más allá de comunicados de buenas intenciones y pésames hipócritas cuando en alguna ocasión el horror de las muertes excede lo soportable. En este contexto, el ministro con sus palabras no hace más que alimentar y dar alas a la ola de xenofobia que amenaza con tragarse todo asomo de esa humanidad que en tiempos fuera seña de identidad de la vieja Europa.

Mentiras y más mentiras: mentiras de los racistas de a pie y mentiras de los racistas que nos gobiernan, mentiras deleznables que representan la vergüenza de pertenecer al género humano. Mentiras de un lado y de otro y en medio miles de muertos que a nadie le importan.



domingo, 2 de julio de 2017

LO SUYO

LO SUYO

Por desgracia todos conocemos a ese grupo de descerebrados autodenominados "Lo Nuestro", o sea, lo suyo de ellos, porque lo mío no es y lo tuyo, que me lees, sospecho que tampoco. Es el grupo que recibió la bendición por parte del delegado del gobierno para manifestarse el mismo día y a la misma hora que el desfile del Orgullo porque, claro, quién va a imaginar que un grupo neonazi vaya a ser hostil contra el colectivo LGTBI. O más bien a quién le importa. Y ya sabemos cómo acabó, aunque a Sánchez-Solís no le conste. Al parecer son los mismos que han golpeado y amenazado de muerte (sí, de muerte) a un chico negro, brasileño, que se llama Lincoln. Su familia lo tuvo que cambiar de instituto por las amenazas recibidas. Han escrito su nombre (bueno, ellos escriben Lincom porque la ortografía no es su fuerte) junto a un símbolo nazi y el imperativo "muere". Muere Lincoln, terrible y alegórico.
Son peligrosos, lo sabemos, se dedican a amedrentar a gente que disfruta pacíficamente del desfile festivo del Orgullo, a dar palizas a inmigrantes, a amenazar a chicos negros... No les interesa ni lo más mínimo el trabajo social pero ponen mesas para repartir arroz y garbanzos a españoles pobres y el objetivo no es ser inclusivos con los marginados sino ser excluyentes con los inmigrantes. Es una puesta en escena pura y dura porque a ellos los marginados les producen casi tanto rechazo como los inmigrantes como bien sabemos por las veces en que han ocupado su tiempo en hostigar indigentes. Hoy les dan legumbres que recogen a las puertas de los Mercadonas pero en otras ocasiones les han dado palos.
Son peligrosos, repito, y mucho, porque son violentos por definición. Y sin embargo el delegado de gobierno les ampara, ¿es que la Ley Mordaza no va con ellos? ¿Es que lo suyo no es un delito de exaltación del odio? Para nuestro gobierno regional la respuesta es no.  En su caso se trata simplemente  de libertad de expresión. Expresión de la xenofobia y la homofobia en este caso, claro está.
Me he partido la cara dialécticamente con personas de mi entorno que dicen que los recursos sociales del estado se dedican a los inmigrantes y que los españoles pobres no son atendidos. Lo dicen y se quedan tan panchos, lo dicen y quieren que tú también te lo creas, y que lo repitas y poco les falta para pedirte que lleves un kilo de lentejas al tenderete de "Lo Nuestro". Y a ti te explota la cabeza con tanta estulticia y no sabes por dónde empezar a argumentar ni si vale la pena. Y entonces les explicas que cómo es posible que se crean que este gobierno que retiró la cartilla sanitaria  a los extranjeros,  algo que va contra el más elemental de los Derechos Humanos, sea el mismo que, según su argumentación, les da ayudas familiares a inmigrantes, discriminando a españoles, de dos mil euros al mes. Y no hay modo de penetrar con argumentos esa espesa capa de racismo, desinformación y tontuna.

Del peligroso ascenso de la ultraderecha  no son los neonazis los únicos responsables. También es responsable esa parte de la ciudadanía que arma con su respaldo a los de los puños americanos. El delegado del gobierno también lo es, por permitirles campar a sus anchas. Y por supuesto el partido del gobierno, ese PP que cuando le conviene es derecha moderada pero que necesita tirarle de vez en cuando un hueso a la jauría ultra, que también vota.

domingo, 18 de junio de 2017

45 GRADOS

45 GRADOS

Para los que siguen pensando que lo del calentamiento global es una milonga de ecologistas agoreros, aquí se presenta junio con 45 grados. Y es que el planeta ya no sabe cómo decirnos las cosas para que reaccionemos. No es que sea una novedad que en verano haga calor pero si vamos juntando noticias la cosa ya se pone un poquito más alarmante. Como dijo Bertolt Brecht, die Wahrheit ist konkret, la verdad es concreta. Y además, añado yo, la realidad es tozuda, se abre camino y termina imponiéndose por más que algunos se empeñen en ignorarla. Tenemos  variadísimos ejemplos de esta tozudez de la realidad:

Ejemplo 1, nivel local
El viernes pasado día 16 de junio se cayó parte del enorme ficus de Santo Domingo, con el consiguiente susto para la gente que había en la plaza y porque no hubo que lamentar más desgracia que la caída del propio árbol. El ficus se derrumbó a pesar de la promesa del gobierno regional de proteger y conservar nuestro patrimonio arbóreo (echad un vistazo a esta propaganda del PP de aquí abajo), porque no era más que eso, una promesa. Pero, ¿qué queréis, lumbreras, que crezca un ficus centenario en una maceta, máxime cuando le cortáis las raíces aéreas, que son las que garantizan su estabilidad porque, claro, hacia donde las va a lanzar el árbol si vive en dos palmos de tierra? Pero si la política municipal en esta materia es dejar los jardines como el parking de un centro comercial, metiendo arbolitos huérfanos en minúsculos alcorques, este es el resultado, ya que como dije en el párrafo anterior, la realidad se abre camino y las raíces de los árboles también.



Ejemplo 2, nivel regional
A pesar de que el 11 de mayo el presidente López Miras bendijera con el hisopo de la propaganda las aguas del Mar Menor desde la cubierta de un barco, diciendo que la laguna está como hace veinte años (sic) y que no vayamos por ahí diciendo cosas que espanten a los turistas, la tozudez de la realidad nos ha dejado el jueves 15 de junio a treinta niños de un colegio de Jumilla con urticaria tras bañarse en el Mar Menor. Medio Ambiente aseguraba que las aguas eran aptas para el baño y que las algas no eran tóxicas, pero ello no impidió que a los niños se les diagnosticara una dermatitis provocada por un alga. La realidad es lo que tiene: que a cabezona no hay quien le gane.

Ejemplo 3, nivel nacional
La gestión de las cuencas fluviales a nivel nacional en la mitad sur de nuestro país es, en general, un ejemplo de todo lo que no se debe hacer con el agua. Entubar cauces, desviar cursos, encementar acequias, esquilmar sin piedad los recursos hídricos como si, literalmente, no hubiera un mañana. Todo ello además en medio de tramas corruptas de venta del agua para favorecer a grandes empresas agroindustriales en detrimento de los pequeños y medianos agricultores y en detrimento también de los riegos tradicionales que son los que han garantizado durante siglos la biodiversidad y la sostenibilidad de los entornos. Cómo no pensar en la distopía que describe magistralmente Ginés Sanchez en su novela “Dos mil noventa y seis” en la que muestra un mundo en colapso por la falta de agua. Ojalá que no llegue, pero habrá que reaccionar ante la realidad presente.

Ejemplo 4, nivel mundial
A nivel mundial no nos va mejor. El líder del país más influyente del planeta es un mono con un lanzallamas en una mano y un bidón de gasolina en la otra. Al retirar a EEUU de los acuerdos de París en materia medioambiental, Trump da por inaugurada una barra libre de tropelías contra el planeta en nombre del emprendimiento (él considera que el acuerdo perjudica el desarrollo de la economía y del empleo en su país) cuyas consecuencias sufriremos todos. Él y sus descendientes también, claro. Es el resultado de la ignorancia combinada con avaricia en cantidades industriales: no se libra nadie. Pero esto no nos sirve de consuelo, más bien al contrario, porque constatamos que estamos en manos de un individuo que, dando la espalda a la realidad más tenaz, es capaz de poner en riesgo, por puro espíritu depredador, un planeta donde él también vive.

Esto es lo que tenemos, ya podemos ir haciéndonos a la idea porque si cerramos los ojos será la realidad la que se encargue de que los abramos.