lunes, 15 de diciembre de 2025

SANIDAD MERCENARIA

 

SANIDAD MERCENARIA

Coaching a un joven ejecutivo de Ribera Salud:


Cuando se quiere hacer un negocio de la salud pública conviene que los pacientes a tratar no tengan enfermedades caras. Si tiene, pongamos, apendicitis, le operamos de un orzuelo que es más rentable. Sí, tú ríete, pero por ahí va la cosa. Ya puestos, lo más rentable de todo es tratar pacientes sanos. Siempre sale más a cuenta que los enfermos graves se mueran cuatro antes, algo que, con la necesaria dilación sine die de la operación o tratamiento, ocurre más bien antes que después. Por suerte el entierro no es cosa nuestra. No olvides que el mejor negocio para nuestra empresa son listas de espera tan largas como nuestra cuenta de resultados.

Trabajamos en un sector sumamente próspero porque el mercado de la enfermedad nunca falla, pero lo podemos optimizar aún más con este modelo extractivista que le cobra a la ciudadanía dos veces: una porque los hospitales se pagan con los impuestos de todos (menos con los nuestros, que  para eso ingresamos los beneficios en cuentas offshore)  y dos porque, una vez que la administración nos adjudica el hospital ofertamos previo pago unos servicios que no administramos gracias al maravilloso invento de las listas de espera. Aquí, amigo, el que no se hace rico es que es un tontaco.

¿La clave? La privatización de la sanidad que otorga la gestión de hospitales públicos a empresas privadas. El objetivo es que lo que antes era de todos, ahora sea de unos pocos. Y que esos pocos seamos nosotros, claro.

Lo diré una vez más: hay pacientes rentables: los sanos. Los otros, los enfermos, hay que evitarlos, no son la base de nuestro negocio que, ve tomando nota, no es suministrar cuidados sino ganar dinero. Al cáncer ni te arrimes, eso sale carísimo. Tú, si puedes, haz como en Andalucía con el de mama, si no hay diagnóstico, no hay enfermedad y ahorras dinero dos veces: una en el cribado y otra en el tratamiento.

¿Compromiso profesional, humanidad, rigor científico, dices? Eso está fenomenal para la página web y el LinkedIn, pero no va a pagar tú próximo yate ni el mío. Tú concéntrate en la optimización presupuestaria, que es a lo que venimos. Una empresa tiene que abaratar costes o cómo crees tú que se gana dinero.
Para algo se ha inventado la telemedicina: puritito ahorro. Además, hay que ser imaginativos en las propuestas. Por ejemplo, se califica como leves a pacientes graves y lo urgente pasa a ordinario, otra forma de evitar gastos.

Como sabes, hay un número alto de pacientes, algunos de gran complejidad clínica que han pasado a ser “no ser rentables” para la empresa. De ahí el mensaje que nuestro CEO nos trasladó a los mandos recientemente: “Estableciendo la lista de espera quirúrgica, al final nos va a determinar la actividad y, determinando la actividad, determinaremos cuáles son los gastos y qué nivel de EBITDA (beneficios limpios) obtendremos, que deberían ser de cuatro o cinco millones de euros”. Ya ves qué fácil es convertir un derecho en un negocio.

¿Que la gente se queja? No pasa nada, la salud se gana y se pierde en las urnas: los políticos afines ya se encargan de generar un relato que habla de eliminar paguitas y chiringuitos, de bajar impuestos, de ahorrar recursos y sobre todo de culpar a los inmigrantes del deterioro de la sanidad. Son los que nos hacen la campaña publicitaria. Cuando obtienen el voto de nuestros futuros clientes, el resto es coser y cantar. Luego vamos a pachas. Sin ir más lejos, Ayuso, ha desembolsado desde 2021 más de 5.000 millones, el doble de lo presupuestado, a Quirón, donde su novio es comisionista. Pero oye, ahí tienes a los madrileños, se pueden tomar una caña donde quieran, será por terrazas.

Pero no te creas que esto es solo cosa de Madrid. Mira Murcia con un 60% de cirugías en hospitales privados, un uso de atención primaria muy por detrás de la media y con la cifra de vida saludable más baja del país. Y tan contentos.

Sí que es verdad que tenemos en contra a las mareas blancas que intentan hacer caer este modelo de negocio con la salud de todos, pero para contrarrestar ese impulso ahora crece como la espuma la intención de voto a partidos que aspiran a un modelo político cada vez más conservador y menos garantista, el que más nos conviene.

Resumiendo: hoy Madrid tiene la lista de espera de primera visita del especialista más alta de España y más de un millón de personas aguardando prueba diagnóstica. Eso significa que lo estamos haciendo de maravilla.

 

https://rrnews.es/2025/12/sanidad-mercenaria.html?fbclid=IwdGRzaAOmA_JjbGNrA6YD7WV4dG4DYWVtAjExAHNydGMGYXBwX2lkDDM1MDY4NTUzMTcyOAABHgtcIaqLXnOPqN8FDjq8UjnAXjWfAT4XNnJlf2cbyWcKMWK8udUaI3BygEYl_aem_uD_T6FmiDh8Q2m1raoGBQw&sfnsn=scwspwa

jueves, 4 de diciembre de 2025

LAS TRADWIVES QUE NOS GOBIERNAN

 

LAS TRADWIVES QUE NOS GOBIERNAN

Las tradwives, sobre las que ya hemos escrito en nuestros artículos en un par de ocasiones, avanzan al mismo paso que la ola ultraderechista de la que se nutren.

Recordemos que tradwife es la contracción de traditional wife (en plural wives) término inglés que significa esposa tradicional. Una mujer que ha decidido dedicar su vida al cuidado de su marido y de sus hijos y que, en el reparto de roles, ha aceptado que todo el poder lo deben seguir ostentando los hombres.

Las tradwives rechazan la igualdad en todos los aspectos de la vida y no quieren para las demás lo que ellas sí tienen en el plano público (el privado ya es otra cosa), animando desde sus redes a las mujeres a regresar al hogar mientras ellas se proyectan en el plano público con su discurso al tiempo que lo monetizan.

Un buen ejemplo histórico de este comportamiento sería Pilar Primo de Rivera que instaba a las mujeres a ser esposas y madres y a permanecer en el anonimato del hogar mientras ella medraba en política, si bien por detrás de los hombres, haciendo de capataz y administrando un poder masculino aplastante.  Las mujeres que lideraban la Sección Femenina de la Falange durante el franquismo eran mujeres políticas, en muchos casos independientes y sin hijos ni marido. La Sección Femenina se creó precisamente para adoctrinar y mantener bajo control a las mujeres en la España franquista.

Con el mismo objetivo surgió en la Alemania nazi la revista Frauen Warte (la guardia de las mujeres) que promovía las labores reproductivas y domésticas como única ocupación para las mujeres, resumido en dos palabras según su directora Scholtz-Klink: la cuna y el cucharón. Eran la escuadra femenina del poder fascista, como lo son actualmente las tradwives en EE. UU., defensoras a ultranza del trumpismo, y que propugnan el supremacismo blanco, la sumisión femenina y la reclusión en el hogar.

La opresión necesita que una mínima cuota de poder le sea asignada a un pequeño número entre los oprimidos para mantener la gobernabilidad. Ocurría así en los campos de exterminio donde los Sonderkommandos, un grupo elegido entre los propios presos, se encargaban de hacer llegar el poder hasta el último rincón. Como decía Simone de Beauvoir: “El opresor no sería tan fuerte si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos”.

La familia tradicional basada en la autoridad del padre y la sumisión de la madre es el modelo que imponían los fascismos en el pasado, cuya estabilidad económica dependía en gran parte del trabajo femenino no remunerado, y el que siguen proponiendo los postfascismos, una estructura jerárquica que se traslada a escala a toda la sociedad y en el que las mujeres de nuestro tiempo, emancipadas y trabajadoras, son invitadas por otras mujeres a regresar a la cocina y a la crianza.

En la actualidad tenemos a Giorgia Meloni que en cuanto llegó al poder cargó contra las familias diversas o la propia Isabel Díaz Ayuso con su cruzada en contra del derecho aborto, haciendo uso del poder y renegando de un feminismo sin el cual no estarían gobernando. Ahí están también Marine Le Pen en Francia y a Alice Weidel de AfD en Alemania, instrumentalizando su condición, como si ser mujer ya te convirtiera en feminista, al tiempo que proponen medidas retrógradas.

El ejemplo más reciente de este modelo es el de Sanae Takaichi, primera mujer en convertirse en primera ministra de Japón y cuyo referente es Margaret Thatcher. Entre sus propuestas, aparte del belicismo y el ultranacionalismo, destacan sus medidas en contra de la igualdad: rechazo a que las mujeres alcancen el trono imperial, defensa de la obligatoriedad de que la esposa adopte el apellido del esposo y por supuesto el rechazo del matrimonio homosexual.

Sin el avance terco y tenaz del feminismo, ellas no hubieran llegado a esa posición puesto que el poder estaba vetado a las mujeres, ni siquiera tenían derecho al voto.  Ellas se han servido de un feminismo del que abominan para llegar al poder. De la misma manera, los partidos postfascistas alcanzan la legitimidad en las urnas emanada de una democracia a la que desprecian.

Visto en la distancia, las tradwives nos parecían unas frikis con delantal que se limitaban a hornear cupcakes, pero, por si a alguien le quedaba alguna duda de que lo personal es político, ahora nos gobiernan con un discurso antiigualitario con el que nos quieren convencer de que hay demasiada democracia y demasiado feminismo.

 

https://www.laopiniondemurcia.es/opinion/2025/11/27/tradwives-gobiernan-124161179.html?utm_source=whatsapp&utm_medium=social&utm_campaign=btn-share