jueves, 7 de septiembre de 2023

LA CULPA ES DEL FEMINISMO

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LA CULPA ES DEL FEMINISMO

Sí, Rubiales tiene razón: toda la culpa de lo que le pasa es del feminismo.

Si bochornosa fue la actuación de Rubiales durante la celebración de la victoria del equipo de fútbol femenino como campeonas del mundo, su discurso en la asamblea de la RFEF con motivo de esa polémica performance ha estado al mismo nivel, porque superarlo es difícil. En ese discurso un par de cosas nos quedan claras:

Para Rubiales, la culpa de todo la tiene el feminismo porque él cuando quiere besar a una mujer la besa y ya está, cuál es el problema, si solo ha sido un “piquito”. Y es que sujetos como este van soltando por ahí besos o manoseos no consentidos (vean este video alucinante de Julio Iglesias: https://www.youtube.com/watch?v=DdTRg69DH78 ) porque se creen irresistibles cuando en realidad son insoportables.

Pero hay algo en lo que este señor no se equivoca. Es el feminismo el que ha conseguido que actitudes como la suya no queden impunes. Según él, se trata de “falso feminismo”. Afortunadamente, tan integrado está ya el sentimiento feminista en nuestra sociedad que ni él, que se atreve a todo, ha osado en público impugnarlo en su totalidad y en su lugar habla de “falso feminismo”. Evidentemente, si hay un falso feminismo también habrá uno verdadero. Sospechamos que el “verdadero feminismo” para este ciudadano es uno que le ríe las gracias ante cualquier ocurrencia y que se pone rodilleras para entrar en su despacho; uno que consiente, calla y traga. El “feminismo” que le conviene está encarnado en una mujer que dice sí a todo, que no se queja y que entrega la victoria a sus legítimos amos. Porque, ¿qué es eso de campeonas? -llegó a decir en su comparecencia- que también estábamos allí el entrenador y yo y eso se llama campeones. Otro aspirante a filólogo al que le sobra el femenino incluso cuando la victoria es netamente de ellas. 

Porque, para que a nadie se le olvide, era por esto por lo que luchábamos: por la dignidad de las mujeres, para que nadie devalúa nuestros legítimos logros infantilizándonos, ninguneándonos. Que nadie manipule nuestros éxitos, que nadie se los apropie en un ataque de testosterona. Ellas son campeonas. Han ganado ellas.

Tuvo incluso la desfachatez de utilizar a sus hijas como escudo humano en un espectáculo que dio auténtica vergüenza ajena. El mensaje que quería enviar vendría a ser: ¿cómo voy a ser machista si tengo hijas? 

Hizo un discurso profundamente político y desde lo político hay que contestarle. Se ha abierto en el ámbito del fútbol un choque entre una concepción de las relaciones laborales entre hombres y mujeres rancia y desigual que agoniza y una avanzada e igualitaria que quiere nacer. Y han sido las chicas de la roja quienes han iniciado esta proeza porque es precisamente en el mundo del fútbol donde se atrinchera el machismo más cerril.

El feminismo ha traído dignidad y autoconciencia a las mujeres, respeto por sí mismas y valor para actuar, porque ya no estamos solas. Y de esa autoconciencia ha nacido una actitud que no va a tolerar ya cualquier atropello y que se enfrenta a comportamientos inadmisibles, un tipo de comportamientos que hasta ahora habían sido pasados por alto. Recordemos aquí el caso de Nevenka en el que una concejala del PP que denunció a su jefe por acoso sexual fue convertida en culpable a los ojos de la opinión pública y tuvo que abandonar el país, mientras el agresor continuaba tranquilamente con su vida y en su cargo político. El feminismo ha calado en la sociedad, la ha transformado. De no ser así, Rubiales no tendría pegas para seguir gobernando su satrapía como a él le viniera en gana. Pero si parecía Benny Hill, correteando a las jugadoras por el campo como si fueran su propio harén…

La actitud y la resistencia de las futbolistas españolas ha difundido la dignidad feminista a nivel mundial. Pocas acciones reivindicativas han llegado tan lejos. Pero si ha podido hacerse es porque el discurso feminista lleva muchos años preparando el terreno y calando en la sociedad. Teorizar, manifestarse, hablar, escribir, reivindicar, es avanzar en el feminismo. 


Viendo a lo que han tenido que enfrentarse con ese presidente de la federación, con ese entrenador y ese seleccionador que aplaudían los disparates de su jefe hasta quemarse las manos, aunque al día siguiente le hayan dado la espalda, más que campeonas estas mujeres han sido auténticas heroínas. 


BESO FORZADO, DISCULPA FORZADA

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BESO FORZADO, DISCULPA FORZADA

Hace ahora unos cuarenta años una compañera del instituto recibió un premio, no recuerdo de qué. Su momento de celebración se vio truncado por un chico de otra clase que, cuando ella iba a subir al escenario del salón de actos a recibir el galardón, le levantó la falda de manera que todo el auditorio le vio las bragas. La felicidad de ella se convirtió de pronto en humillación. Y él lo hizo porque no estaba acostumbrado a que una chavala brillara en el centro de la escena y porque estaba demasiado acostumbrado a ver que son los hombres y no las mujeres quienes ocupan los espacios públicos. Porque el machismo se aprende, se enseña y se transmite de generación en generación. Porque la educación que había recibido le decía que los varones son los niños mimados del universo y cuando no lo son, hacen todo lo que saben para dar la nota. Y porque sí, porque son ellos los que mandan. Donde pone compañera de instituto pongan ustedes Jenni Hermoso y donde pone levantar la falda pongan dar un beso no consentido. El resto del mensaje no cambia. 


Tú le explicas esto a Rubiales y no lo entiende. De hecho, creo que no ha entendido nada desde el domingo a mediodía hasta ahora mismo.  Él dice que qué hay de malo en dar un beso en la euforia del momento (que te dé un morreo tu jefe porque has hecho bien tu trabajo, lo más normal del mundo). Y es sincero en su perplejidad. No lo entiende porque los mecanismos patriarcales funcionan en automático, de puro integrados en la psique. Rubiales, Igual que el chico de mi instituto, lo ha hecho porque puede hacerlo. O eso pensaba él.  Y es que, lamentablemente, hasta ahora ese tipo de actitudes, lejos de ser castigadas, han sido consentidas cuando no jaleadas por la sociedad.


Tampoco podemos aceptar la coartada del momento de euforia. Cabe preguntarse en este caso si le hubiera dado el mismo beso a Iniesta. Y con la homofobia que existe en el mundo del fútbol ya les digo yo a ustedes que rotundamente no, no le hubiera dado ese beso bajo ningún concepto a un futbolista hombre. Entre otras razones porque, al no ser consentido (él le sujeta a ella la cara con ambas manos, para impedir que pueda zafarse) es una falta de respeto, algo que entre iguales no se tolera, independientemente del nivel de euforia que se tenga. Y ahí está la clave: que no es entre iguales. Él no la considera una igual. Ni a ella ni a ninguna de las campeonas de la selección femenina de fútbol entre las que iba repartiendo besos y palmaditas como un adolescente rijoso.

Por no hablar de la imagen en el palco de autoridades agarrándose el paquete para que se sepa quién es el más machote de todos. Pero vamos a ver, ¿de verdad no hay en la RFEF alguien con control sobre sus impulsos que pueda representar a la institución?, ¿es esto lo mejor que tienen?

Las collejas empezaron a caerle por el beso forzado y se han multiplicado con la disculpa forzada. Dice que se disculpa (o como se llame lo que ha hecho) porque “fuera no se ha entendido”, y no sabemos si se refiere a fuera de la federación o fuera del planeta. Y también que “no hubo mala fe por ninguna de las dos partes”. ¿Qué partes, si aquí lo has hecho todo tú solico?


En fin, un espectáculo bochornoso. Cuando le critican, insulta con palabras gruesas a todo el mundo. Cuando le presionan, da una disculpa tan forzada como el beso. Y puestos a forzar, ya solo falta que fuercen su dimisión. 

Porque estamos hartas, la verdad. Cuando deberíamos estar hablando del juego impresionante de las futbolistas, celebrando su victoria y comentando una hazaña única, ya son otra vez ellos, con su machismo, quienes protagonizan la escena, como en el instituto. Porque ellas habrán ganado pero los titulares se los ha llevado él, mal que le pese.

Yo no quería escribir este artículo. Yo quería escribir sobre las 23 mujeres valientes y su proeza en el terreno de juego, sobre cómo se han convertido en un referente en el deporte para futuras generaciones de niñas. Yo quería hablar de que estas mujeres han hecho mucho más que ganar un mundial: han derribado un muro, han abierto un camino. Dicho queda.








MOLINA DE SEGURA: ELIMINAR EL FEMINISMO

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MOLINA DE SEGURA: ELIMINAR EL FEMINISMO

Como viene siendo habitual en los municipios donde ha ganado la coalición PP-Vox, el partido ultra suele reclamar la concejalía de igualdad, ¿porque les preocupa la situación de las mujeres, porque quieren mejorar sus vidas en lo posible? No, para eliminarla. No creen en la igualdad y quieren borrar todo vestigio. Niegan que exista la violencia de género y niegan que exista el patriarcado (por cierto, si van al cine a ver Barbie les va a dar un síncope).

Molina de Segura, donde gobierna la coalición PP-Vox desde las pasadas elecciones del 28 de mayo, no ha sido una excepción. La concejalía de igualdad ha sido eliminada, pasando a ser sustituida por la concejalía de familia. La titular es la concejal Escarlet Marielén Piñero. Ella prefiere el nombre del cargo en masculino, considera “concejala” un exceso feminista. Niegan el patriarcado, pero son sus mejores representantes. Si el sustantivo “concejala” le suena raro es porque ha habido pocas, un desequilibrio que el feminismo se está encargando de corregir. Pero la animo a buscar en el diccionario de la RAE: concejal, concejala: 1.m y f. Miembro de una corporación municipal. Tal es el grado de borrado de las mujeres que quiere Vox que les hace incumplir las normas más básicas de una institución tan poco sospechosa de ser feminista como la RAE.

El lunes 31 de julio ha tenido lugar el pleno del ayuntamiento al que asistieron varias asociaciones feministas del municipio cuya intención era protestar por la desaparición de la concejalía de igualdad. Entre esas asociaciones están Mujeres con Nombre, que da asistencia a mujeres víctimas de violencia de género y también la asociación Horizontes. Durante la intervención de la concejal se produjo una sonora protesta al hilo de la cual el alcalde, Jose Ángel Alfonso, en un alarde de déficit democrático, pidió que se identificara a la vecina Maruja Vera, de la asociación Horizontes (asociación que realiza concentraciones todos los jueves primeros de mes contra los asesinatos machistas). En ese momento se produjo una refriega con los policías locales que intentaron desalojar por la fuerza a la señora, de 74 años, a lo que ella se negó ya que no consideraba que hubiera hecho nada punible. 

Pero el problema no es la bronca que se generó en el pleno, donde un alcalde recién llegado transformó su autoridad en autoritarismo, ordenando identificar a una señora que había hecho un comentario. El auténtico problema es la que se nos viene encima pues las concejalías de igualdad son imprescindibles. Es necesario poner nombre a las cosas para saber lo que se está sufriendo porque lo que no se nombra no existe. 

No debemos permitir que la polvareda levantada por la refriega oculte el verdadero drama: ya ha desaparecido la información en el centro de atención a víctimas, ha desaparecido el número de emergencias, ha desaparecido la información sobre talleres. Es lamentable (además de costoso) desmontar una estructura que ya existe. Borran la posibilidad de informarse y vulneran los derechos de las mujeres, dejándolas desprotegidas, tiradas a los pies de los caballos. En adelante las mujeres agredidas no tendrán información, no podrán acceder a un número de teléfono de asistencia, no encontrarán quien las ayude en el durísimo trance, se sentirán más solas, no habrá mecanismos de prevención, no se identificará la raíz de las agresiones, retrocederemos décadas en la lucha contra la violencia de género.

La desaparición de la concejalía de igualdad es una desgracia para el municipio.  Y Vox pone al frente de esta infamia a una mujer. Échales barro y que se peleen entre ellas, parecen estar diciendo. Después de 300 años de feminismo hay que recordar a la señora concejal que si puede estar sentada en una tribuna pública es gracias a ese feminismo del que abjura en su ignorancia. Bien decía Simone de Beauvoir que, sin la complicidad de los oprimidos, los opresores no tendrían ninguna posibilidad. Y ahí seguimos.

Por todo ello, el Fórum de Política Feminista de Murcia se solidariza con las asociaciones feministas de Molina de Segura y les traslada toda su sororidad y todo su apoyo en estas circunstancias lamentables.




RAMÓN TAMEMES

RAMÓN TAMEMES

El que esté preocupado por que España se convierta en una autocracia absorbente que levante la mano. Lo digo porque ha sido lo más original de la moción de censura de Vox. Todo lo demás: pura broza ultra archiconsabida. Encima se presentan con un discurso que ya se había filtrado a la prensa y cuando creíamos que nos iba causar indignación descubrimos que solo puede causar bostezos. La ultraderecha solo alcanza a justificar su visión alucinada de la realidad mediante la existencia de un enemigo colosal: el comunismo (que, como sabemos, ya no asusta a nadie). Para ello han fingido haber domesticado a un dóberman comunista hasta convertirlo en un chihuahua que ladra sus consignas. Todo es puro teatro: el temible gigante rojo está más cerca del abuelo Simpson que de un estadista de altura. El ego hipertrofiado del antiguo dirigente comunista le ha convertido en un filón de memes para darles algo que hacer a los tuiteros. Que un converso haya sido la mejor baza de Vox no es mala noticia.


PACTANDO SIN VERGÜENZA

PACTANDO SIN VERGÜENZA

El Pp pacta a todo trapo, sin vergüenza ninguna, con Vox (en Valencia negocia con un maltratador y le entrega cultura a un torero, ese oxímoron), en lo que supone un retroceso masivo de derechos para las mujeres, para las y los trabajadores, para el colectivo Lgtbi, para los migrantes, para la educación pública, para la sanidad pública. En Extremadura ya han puesto fin al teatrillo y se han entendido con los ultras, cosa que no dudábamos. El Partido Popular al pactar con Vox pacta consigo mismo porque de dónde ha salido esa ultraderecha tanto tiempo agazapada, fingiendo constitucionalidad, normalidad, centralidad, europeidad. Ahora se han desinhibido, al rebufo de los nuevos tiempos erizados de amenazas involucionistas. Fingieron ser lo que no son: una derecha seria, moderada, dialogante y es ahora cuando muestran sus verdaderos colores.

NEGAR LA VIOLENCIA

NEGAR LA VIOLENCIA

En las últimas 48 horas tres mujeres han sido asesinadas por violencia machista, esa violencia que no existe.

Los negacionistas de la violencia niegan la existencia de todo: de la violencia,  del cambio climático, de la pandemia. Niegan incluso ser negacionistas. 

Por desgracia las muertes siguen ahí  por mucho que se nieguen.


CONCLUSIONES DE LA NOCHE ELECTORAL

CONCLUSIONES DE LA NOCHE ELECTORAL

- ¡La vida te da sorpresas, sooorpresas te da la vida, ay dios!

- Silvia Intxaurrondo podría conservar su puesto de trabajo.

- A la izquierda se le ha quedado el moco a medio sorber y a la derecha el champán a medio descorchar.

- Las encuestas las carga un diablo con mucho sentido del humor.

- España es menos cavernícola de lo que nos pensábamos.

- Habrá que leer "Manual de resistencia" y tomar apuntes.

- Vox se ha caído por un barranco (del cual ojalá no salga).

- Si Feijóo de verdad cree que ha ganado, que se lo diga a su cara que todavía no se ha enterado.

- Y de paso que se lo diga a la cara de Ayuso.

- Anoche fue la primera vez que Abascal nos dio una alegría.

- Sumar no resta mucho.

- Al Pp, Txapote se le ha vuelto chapapote.

- Los tertulianos profetas ya pueden ir cambiando de trabajo.

- Desde ayer a las ocho hemos comenzado a respirar con alivio.

ENVEJECER MAL

ENVEJECER MAL

Las viejas glorias socialistas apuestan por dar el apoyo de su partido a la investidura de Feijóo; ese Psoe de lomo plateado, aquejado de la misma dolencia que Tamames, propone aglutinar el centro para desconectar al país de las periferias, o lo que es lo mismo, de lo que creen que les sobra: por una parte, nacionalismos no españolistas y por otra, movimientos generados a la izquierda del Psoe. Como si España toda fuera Pp y Psoe, como si España toda fuera Madrid y alrededores. En ese espacio central sin ventanas al exterior, hermético y casposo, se siente cómodo hasta Vox, que anda buscando socialistas buenos (¿a que flipais?) para pegar otro tamayazo.

23J: TRAGAR SAPOS

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23J: TRAGAR SAPOS

Las elecciones generales han dejado claro todo un clásico: que hasta el rabo todo es toro. No sé si las encuestas privadas se hicieron con el fin de desanimar al votante de izquierda. Si es así, objetivo conseguido porque si no le disuadieron completamente de la pertinencia de ir a votar (a muchos miles sí), sí que le deprimieron de modo que algunas llegamos a las urnas con ánimo funerario. Pero al final el efecto rebote ha sido demoledor para las derechas porque esas encuestas se han comportado como el cortesano adulador que lo único que consigue es que el rey haga el ridículo saliendo desnudo a la calle. 

También han dejado claro que no hay que llorar antes de tiempo porque después lo llorado perdido. Eso lo sabe ahora una izquierda que pasó demasiado tiempo lamentando una desgracia que no había ocurrido: hizo mal en comprarle el relato mendaz a la derecha mediática y política. Qué desperdicio de lágrimas.

Ahora los medios y los políticos de derechas se levantan después del revolcón, se palpan el cuerpo y se preguntan qué ha pasado, cómo han podido equivocarse tanto si tenían claro que iban a ganar sin bajarse del autobús. Pues probablemente que de tanto repetir mentiras, han llegado a creérselas. Pero los votantes, por fortuna, no.

El PP ha ganado las elecciones perdiendo estrepitosamente la posibilidad de formar gobierno. Nunca una victoria electoral ha supuesto tal derrota. En el balcón de Génova bailaban llorando, no creo que haya nada más triste. 

Feijóo seguramente no había imaginado que le tocara tragar tantos sapos la noche de su previsible victoria. Sapo número uno: salir a un balcón a festejar una victoria con cara de que se te haya muerto alguien, sin ser capaz de hilar un discurso coherente. Sapo número dos: que los congregados al pie del balcón coreen el nombre de Ayuso cuando tú sales, quitándote toda autoridad y de paso la poca confianza que te queda en ti mismo. Sapo número tres: que coreen de nuevo el infame eslogan “que te vote Txapote” y que tengas que contestarles que eso se lo digan a Sánchez, no a ti. Si esto es una fiesta, cómo será un funeral.

Sapo número cuatro y más importante: al PP le toca ahora pedir el apoyo del Partido Socialista para sacar adelante su investidura. Con qué cara le piden ahora un favor a Sánchez, al mismo Sánchez al que han querido derogar como único eje de campaña, al mismo Perrosanxe insultado hasta la náusea, al presidente al que solo votaba Txapote. A ver cómo, cuando su campaña se ha basado no en argumentar contra unas políticas con las que no estaban de acuerdo, algo perfectamente legítimo, sino en tirarle piedras al adversario. En dialéctica hay algo que nunca se permite y es el argumento ad hominem, bien pues ese es el único que han utilizado el Partido Popular y Vox en comandita, haciendo de pandilleros de la política. Y ahora se preguntan cómo es que no han arrasado, cuando lo tenían todo tan amarradito. 

Vox ha salido aún peor parado, perdiendo un tercio de sus escaños, pero al menos a ellos no les toca hacer como si hubieran ganado. Eso sí, la autocrítica se la dejan a Forocoches, porque según Abascal la culpa de todo la tiene Feijóo.

Algo ha fallado en la campaña electoral del PP. Quizás han sobrado mentiras, pero mentiras de bulto, como la de que su partido siempre había subido las pensiones. Quizás ha sobrado hemeroteca, a la que hubieran querido prender fuego cuando salió la foto con Marcial Dorado, ese narco que para Feijóo solo era un contrabandista, que es algo así como si se hubiera ido de vacaciones con Curro Jiménez.  Quizás ha sobrado confianza, esa que le hizo rechazar un debate a cuatro con los principales adversarios políticos por considerarlo irrelevante. Y si esto en campaña es una minucia, qué será lo importante. Quizás ha sobrado baño de realidad en forma de muestras locales y autonómicas de lo que supondría un gobierno PP-VOX con su censura, su borrado LGTBI, su negacionismo de la violencia de género y del cambio climático.

En la casa del ganador había ambiente de funeral impostando una alegría que no convenció ni a los suyos y en la casa del perdedor había ambiente de genuina fiesta pues consiguió vencer los peores augurios. En términos reales, la derecha ha ganado las elecciones, sin embargo, las ha perdido de largo contra sus propias expectativas y eso es algo que toca directamente a las emociones, que son las que mandan, sobre todo en una campaña del PP como esta, tan cargada de visceralidad y tan vacía de contenido; el objetivo no era ofrecer un cambio que mejorara la vida de las personas sino tumbar al sanchismo, signifique eso lo que signifique.

Se abren muchas incógnitas. La principal es que no sabemos qué pasará con la gobernabilidad de nuestro país. Tampoco sabemos qué pasará con Feijóo pero hacer el ridículo en política suele costar el cargo. 



(VIDEO)JUEGOS PARA NIÑAS

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(VIDEO)JUEGOS DE NIÑAS

Nuestro mundo está en constante cambio. La forma de jugar también ha cambiado. Desde hace varias décadas, el videojuego forma parte del entretenimiento cotidiano. Una gran parte del tiempo de ocio se destina a esta actividad, sobre todo por parte de la juventud. Es un ámbito novedoso, de muy reciente creación y en el que cabía la opción de partir con reglas renovadas. ¿Ha sido así? Pues no. El patriarcado es un marco de pensamiento, una estructura invisible que inficiona todos los aspectos de la sociedad. También los videojuegos. 

Las mujeres han estado tradicionalmente excluidas de los trabajos fuera del hogar, de puestos de toma de decisión y de cualquier lugar que las impulsara hacia el ámbito público. De esa manera, aunque la cocina ha sido siempre un espacio de trabajo feminizado, los grandes cocineros son hombres. Lo mismo ocurre con la costura; coser se ha considerado cosa de mujeres, pero en ese terreno quienes acaparan fama son los modistos. 

Resumiendo, si en un trabajo hay implicados dinero y fama, es muy probable que deje a las mujeres fuera de la ecuación. Así ha sido siempre y aunque los tiempos por fortuna han cambiado aún hay ámbitos cuyos comportamientos están más cerca del siglo XIX que del siglo XXI. ¿Alguien se imagina en nuestra época a una mujer adoptando un nombre masculino para evitar ser excluida? Pues eso pasa en el mundo de los videojuegos, una industria milmillonaria y machista. 

El sector de los videojuegos arroja unas cifras de negocio siempre al alza que dan cuenta de un negocio en permanente expansión, además de ser un poderoso transmisor cultural donde los y las jóvenes pasan de media unas ocho horas a la semana. Por desgracia nos encontramos aquí con las mismas actitudes que en otros sectores: enorme sexualización de los personajes femeninos, repetición de los roles de género, hostilidad hacia las mujeres y baja visibilidad femenina en el ámbito profesional.

La escasa presencia de mujeres en las STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés), precisamente los espacios de mayores avances tecnológicos, aquello que nos proyectan hacia el futuro, hace que haya pocas creadoras de contenidos en este sector. Las mujeres consumen tantos videojuegos como los hombres, aunque ellas juegan menos horas, pero al no ser creadoras lo más probable es que el sesgo de género se siga manteniendo. En los videojuegos como en la sociedad el reparto de roles es el mismo. Las mujeres quedan relegadas a una posición siempre secundaria, ocupadas de los cuidados y de dar apoyo al héroe. En cierto que vez hay más protagonistas mujeres, aunque siguen estando por debajo del veinte por ciento.

La demanda femenina no se le pasó por alto a esta industria, que generó juegos destinados específicamente a mujeres; juegos que, por supuesto, tenían que ver con la moda, las citas y las relaciones. Este es el caso de “Imagina Ser”, denunciada en 2008 por la Confederación de Consumidores y Usuarios de Madrid (CECU), por su contenido sexista. Cometieron el error de percibir a la mujer como un sujeto pasivo, pero las jugadoras buscan también una interacción dinámica con el juego.

Además del contenido de los videojuegos, se da un ambiente hostil hacia las mujeres en los juegos online. Hay una conducta en esta actividad denominada flaming que consiste en hostigar e insultar al oponente. Cuando juegan mujeres este hostigamiento es pura misoginia, con la coartada de “así es como nos tratamos aquí”. Marina Amores, experta en videojuegos y autora del libro “Play like a girl” cita un estudio de la Universidad de Maryland (2006) que revelaba que "jugadores con un nombre de usuario o voz femeninas reciben una media de 100 mensajes con contenido sexual explícito o amenazas cada día, mientras que los masculinos reciben 3,7 mensajes diarios”.

Este hostigamiento provoca que en las partidas multijugador haya poquísimas mujeres (menos del 8%), que éstas abandonen el juego o bien que cambien el nombre en femenino por uno en masculino o neutro. Con demasiada frecuencia también deben apagar el micro para ocultar su voz si es que quieren seguir jugando. Esto se multiplica en los eSports donde apenas hay mujeres compitiendo a alto nivel.

Así las cosas, las mujeres han tenido que crear espacios seguros para poder jugar, ser valoradas, sentirse seguras, promocionar a creadoras de contenido y dar visibilidad a su presencia en los videojuegos. Algunos de estos espacios son: “Todas gamers”, “Women in games”, “Gaming ladies” y “FemDevs”.

Aquí se juega, literalmente, una batalla cultural de enorme interés, que dejará su impronta en el presente y tendrá su peso en el futuro. Es para tomárselo en serio.


SI LOS PECES VOTARAN

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SI LOS PECES VOTARAN

El Mar Menor es el gran desastre ecológico de nuestra región, perpetrado durante décadas por unas autoridades negligentes en materia de defensa ecológica en combinación, cuando no en connivencia, con un negocio turístico-inmobiliario sin freno y un agronegocio imparable, dos depredadores de territorio sin corrección natural ni institucional que permita que los ciclos se renueven. El Mar Menor es un callejón sin salida, una vía muerta, una anomalía dolorosa, una sangría de fauna y flora, una herida en el alma de la Naturaleza. El Mar Menor está cerca de ser un mar muerto. En el proceso de esa agonía surgió una iniciativa para intentar salvar la vida de un ecosistema único en el planeta. La Iniciativa Legislativa Popular liderada por Teresa Vicente tuvo un éxito sin precedentes en el mundo; esta ILP consiguió más de seiscientas mil firmas y recibió en el Senado el voto favorable de todas las fuerzas políticas a excepción de Vox. Retengan el dato. Gracias a esta iniciativa, ahora tenemos un ecosistema con entidad jurídica que le proporciona protección legal. No solo eso: con su entrada en vigor, cualquier persona podrá presentar una acción judicial en nombre de la laguna.

Las imágenes en televisión de un suicidio masivo e involuntario de peces, que se lanzaban a tierra buscando el oxígeno que el agua les negaba, removió las conciencias de una sociedad anestesiada durante lustros. La gente se unió independientemente de su adscripción política, los colegios se llenaron de manualidades inspiradas en la defensa del mar, se organizaron mesas para la recogida de firmas, se hicieron canciones, se representaron obras de teatro, se abrazó mediante una cadena humana un Mar Menor doliente con un abrazo lleno de ternura, como se abraza al enfermo en su cama de convaleciente, para insuflarle la energía que le falta. Bellos gestos. Bellísimos gestos. Pero con los gestos no es suficiente. Ni siquiera las leyes son suficientes, porque esas leyes hay que aplicarlas para que se hagan efectivas y tiene que haber en la Asamblea Regional partidos políticos convencidos de la pertinencia de esas leyes haciéndolas valer para que éstas surtan algún efecto, de lo contrario son poco más que papel mojado. Sin embargo en las últimas elecciones, a la hora de votar, la ciudadanía ha tenido más presente a una banda terrorista que ya no existe, que el ecocidio que se está perpetrando ante sus ojos, en la puerta de sus casas.

Y tras la victoria de las fuerzas conservadoras, el Mar Menor está ahora en manos de Vox, los únicos que votaron contra la ILP, los que siempre han negado y que niegan el ecocidio, que es lo mismo que apagar un incendio con una manguera de gasolina. La laguna pedía oxígeno y se le ha dado voxígeno. En el cambalache post electoral la Comisión de Medio Ambiente de la Asamblea Regional se le ha concedido a la ultraderecha. El presidente de esta Comisión será Antonio Martínez Nieto, un diputado de Vox que acusa al ecologismo de catastrofista y que niega que se estén agotando las fuentes de energía, que reclama que no se ponga límite a la explotación de los recursos naturales, que afirma que el fanatismo climático es una agenda suicida y que advierte que dotar de derechos a los animales nos conduce a la debacle. Como si no la estuviéramos viviendo ya. Como si el estado del Mar Menor no fuera de facto una distopía presente. 

El discurso no es nuevo porque para la ultraderecha tanto española como planetaria, una de las bestias negras a combatir es el ecologismo. El problema es que con el panorama existente en el Mar Menor esta designación es una vuelta de tuerca a un ecosistema que ya no resiste otra legislatura en su contra. Se cierra un círculo catastrófico.

El tiempo es un enemigo implacable, en esta carrera contrarreloj el ecosistema de la laguna está doblando las rodillas y ya no le queda aliento. Aún tenemos las próximas elecciones para acudir a él con un balón de oxígeno. 


PANORAMA POST Y PRE ELECTORAL

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PANORAMA POST Y PRE ELECTORAL

Bueno, pues como era perfectamente previsible, el PP pacta ya a calzón quitado con Vox, con quienes se entienden con una rapidez que abochorna. Se podrían cortar un poquito, pero para qué. Ya sabemos lo que van a suponer esos pactos en la vida de las personas porque las consecuencias se están dejando ver a la velocidad de la luz: concejalías de igualdad eliminadas, banderas arcoíris escondidas, amago de suspensión de la libertad de manifestación frente a asesinatos machistas, acoso policial en el día del Orgullo LGTBI… En Extremadura ya han puesto fin al teatrillo y se han entendido con los ultras, cosa que no dudábamos. El Partido Popular al pactar con Vox pacta consigo mismo porque de dónde ha salido esa ultraderecha tanto tiempo agazapada. El PP se desmelena ahora con un regocijo ultra tan desinhibido que tiene más que ver con la derecha americana que con la europea, de la que tanto presumían. Queda claro que fingieron ser lo que no son: una derecha constitucional, centrada, moderna; es ahora cuando muestran su verdadera cara. Pero no pasa nada, chavales, las contradicciones a la derecha, como todo lo demás, les salen gratis.

Sin embargo, en la izquierda el panorama es completamente distinto. Y es que todo español lleva en su cabeza un seleccionador nacional y un analista político de izquierda. La derecha está exenta de toda crítica generalista, dispone de patente de corso, una de sus muchas ventajas. Su líder podría salir, qué diría yo, de vacaciones en el yate de un narcotraficante convicto y confeso y no pasaría nada. Ahora, como al líder de la izquierda se le ocurra utilizar el avión presidencial para labores relacionadas con su cargo, que se prepare para el aluvión de collejas. Si una pareja de líderes de izquierdas se compran una casa y la pagan con su dinero, se convierte para la prensa de derechas en los marqueses de Galapagar, además de ser objeto de un acoso inhumano. Si una ministra de derechas se encuentra, oh sorpresa, un jaguar (el coche de lujo, no el animal) en su garaje, el personal simplemente se encoge de hombros. Eso por lo que respecta a la crítica que le hace la derecha mediática. Pero la crítica en el seno de la propia izquierda no es más benevolente, porque cada volante de izquierda lleva en su cabeza, además de un seleccionador nacional y un analista político, un director espiritual de la verdadera izquierda, que reparte y retira carnés de pureza ideológica a diestro y siniestro.  

La izquierda posee una concepción ética de la persona y de la sociedad de la que carece la derecha cuyo timón es darwiniano y se basa en la ley del más fuerte. Pero ese sentido de la ética es al mismo tiempo fortaleza y debilidad porque en cuanto el votante detecta una desviación de esa rígida línea, castiga a sus líderes. Los dirigentes de la derecha podrían salir por la televisión merendando gatitos vivos y su electorado les reiría la gracia. Ahí tenemos el caso de Trump cuyas imputaciones no le debilitan, sino que le refuerzan. El nefasto Berlusconi, enterrado con honores de estado después de décadas destruyendo el tejido cultural y político de su país es otro ejemplo de la misma relajación ética. La derecha apela a lo más atávico, lo más primitivo, lo más primario del votante. Por eso a sus líderes todo les sale gratis. Todo: sacar el cadáver de ETA del armario, secar Doñana, darle la puntilla al Mar Menor.


Partimos con desventaja, por eso hay que reaccionar rápidamente. La sorpresiva convocatoria de elecciones dejó a la gente de izquierdas con la lágrima a medio caer mientras que al personal de derechas se le atragantaba el champán recién descorchado. Hay que aprovechar el impulso que da la rabia y hacerlo mejor que nunca. No podemos pensar que la ola conservadora que recorre el mundo es una catástrofe natural contra la que no se puede luchar. Las masivas manifestaciones del orgullo LGTBI la semana pasada han mostrado la fuerza que somos capaces de desplegar para detener el avance de la ultraderecha. Ese es el camino que debemos seguir porque lo que nos amenaza es más grande que lo que nos aflige.


¿RACISMO DICE USTED?

¿RACISMO DICE USTED?

Hemos descubierto gracias al fútbol, quién lo hubiera dicho, que somos racistas. Y el personal se echa las manos a la cabeza, oh sorpresa. ¿Cómo? ¿racismo en España? Imposible. Pues sí. Quien más quien menos alberga en su interior un pequeño o gran xenófobo que se manifiesta a la menor oportunidad. Hay quien lo lleva por fuera y le deja tomar el control, pero por lo general somos más bien civilizados y solo se nos ve el plumero de vez en cuando. Oigo a alguien hablando de “un amigo que es senegalés pero muy buena persona”. ¿Cómo que “pero”? ¡La conjunción correcta es “y”!  Recientemente me comentaba alguien el caso de una chica gitana “que va súper bien en el instituto”. Claro, porque lo normal sería que estuviera diciendo la buenaventura en la puerta de la catedral. Microrracismos se podría llamar esta sección. El racismo puede actuar solo, ya que tiene la suficiente entidad propia, pero por lo general suele ir acompañado de sus inseparables clasismo y aporofobia, constituyendo un conjunto de deméritos humanos que hacen de la convivencia un ámbito irrespirable.

Mientras escribo este artículo un coche de propaganda electoral me pasea la calle anunciando la mercancía que vende un partido conservador en estas elecciones: seguridad. Seguridad a favor de quién y contra quién, me pregunto. Con total certeza el amigo senegalés sería uno de los damnificados de la venta de ese producto envenenado. Recuperando la seguridad en nuestras calles, dice el eslogan... Porque los partidos de derechas llevan en su programa electoral y en su ADN el miedo/rechazo/prevención contra las personas extranjeras, contra las que les resulta imprescindible levantar barreras de seguridad. A ver cómo se llama eso.

Pero vamos a centrarnos. La noticia del mes ha ocurrido en el fútbol, aunque tampoco es que sea una novedad. Yo misma, que no veo un partido a menos que me aten a la silla, puedo recordar unas cuantas broncas desde las gradas hacia futbolistas de otros orígenes y colores. Cuánto más oscuro el color, más groseros los insultos. Al menos esta vez han reaccionado:

La fiscalía ha recibido una denuncia presentada por el Real Madrid para que se investiguen los delitos de odio y discriminación en el caso de los insultos recibidos por Vinicius Jr. durante un partido contra el Valencia. Está muy bien que el propio club haya presentado la denuncia cuando lo habitual es que los clubes de fútbol arropen y amparen a grupos ultras, fijos en cada partido, una de cuyas dudosas virtudes es ser profunda y militantemente racistas. Así que, sorprende tanta sorpresa a estas alturas. La noticia ha ido creciendo en olas concéntricas llegando hasta la declaración de repulsa de Lula da Silva. Ahí es nada.

Pero cuántas formas distintas y perversas adopta el racismo. Es necesario que sepamos que esos insultos que ahora sorprenden tanto no se generan en el vacío, sino que se han ido gestando largamente. 

Porque el racismo no es un capricho (esta raza me gusta más, esta menos…) sino que cumple una función muy clara: el racismo es la campaña de marketing de la explotación. Cuanto más despreciado socialmente es un ser humano por su procedencia, raza, origen o color de piel, peor pagado y peor tratado será. Aquellos que se juegan la integridad física, cuando no la vida, para llegar a las costas de Europa y que sólo podrán acceder a los peores trabajos, tienen la obligación luego de volverse invisibles. No pueden hacerse notar, su presencia resulta molesta en las calles, en el transporte, en los colegios, en los centros de salud. Cuidan de nuestros ancianos, cosechan nuestra fruta, limpian nuestras casas, pero son distintos, son pobres, afean nuestras calles, colapsan nuestro sistema social, es mejor que no los veamos, estorban: ese es el racismo nuestro de cada día. 

Dicen que no caben aquí, que ya somos muchos (como si el país fuera el metro en hora punta) pero los refugiados ucranianos han sido recibidos con los brazos abiertos, que es como debería ser siempre, porque huyen de una guerra y dejan atrás su país para salvar la vida, no para amenazar la de nadie. Pero los refugiados procedentes de África o de Oriente Medio, que huyen por las mismas razones, han sido y están siendo sistemáticamente abandonados a su suerte. O peor, empujados al mar como ocurrió hace pocos días, cuando la guardia costera griega llevó a un grupo de migrantes, entre los que se encontraban niños, hasta el mar y los abandonó en una balsa. Los refugiados se enfrentan en este caso y en otros tantos a la dura odisea de alcanzar una tierra que no suponga esclavitud, hambre, cárcel o muerte. No siempre lo consiguen; son incontables los que se quedan en el camino. Es el racismo, que tanto escandaliza ahora en un partido de fútbol, el culpable de esas muertes.

El racismo se genera en la sociedad y se ratifica en las urnas. O sea que, si de verdad no queremos racismo, ya sabemos lo que tenemos que hacer.


ESCONDER EL ARCOIRIS

ESCONDER EL ARCOIRIS

 


Como sabéis, ya ha comenzado la retirada de la bandera arcoíris de los balcones de los ayuntamientos donde PP y Vox han ganado. La retiran porque según el líder de Vox esa bandera no representa más que a un puñado de pervertidos que quieren obligar a todo el mundo a hacerse maricón o boyera. A ver cómo les explicas que nadie obliga a ser homosexual, a ver cómo se lo explicas porque no lo van a entender. ¿Cómo lo van a entender si ellos quieren obligar a todo el mundo a ser heterosexual? Que para eso disponen de unas maravillosas terapias de conversión a la sexualidad verdadera, porque, por supuesto solo hay una. Como solo hay una religión verdadera y una sola bandera que nos representa a todos. Bueno, a todos no porque bajo esa bandera no caben:

- Nacionalistas periféricos (solo hay una nación verdadera, la suya)

- Ciudadanía LGTBI (solo hay una sexualidad verdadera, la suya)

- Inmigrantes (solo hay una nacionalidad verdadera, la suya)

- Mujeres feministas (solo hay una forma de ser mujer, la suya)

- Ecologistas (solo hay una forma de entender el futuro del planeta, la suya)

Pero ellos la quitan, nosotros la ponemos. El despliegue del Orgullo LGTBI de esta semana ha sido un bellísimo y colorido zas en toda la boca a esa gente que quiere esconder el arcoíris dentro de un armario.


PIEDRAS CONTRA LA IGUALDAD

PIEDRAS CONTRA LA IGUALDAD

La violencia de género es el terrorismo cotidiano que no cesa. Sin embargo, en estas últimas elecciones, el inexistente terrorismo de ETA ha sido introducido a martillazos en campaña por los partidos de derechas, los mismos que niegan el terrorismo machista, que de media mata una mujer por semana. Y ese terrorismo se quedará sin recursos para ser eliminado porque se le ha borrado el nombre: ya no existirá la violencia machista, una violencia específica en contra de las mujeres. A partir de ahora será un tótum revolutum que se llamará violencia intrafamiliar por llamarse algo. Involuciones socio políticas que se hacen más presentes cada día y contra las que tendremos que luchar los próximos años. El avance reaccionario quiere hacer desaparecer derechos que creíamos inamovibles. Esto demuestra que nada es inmutable, que la lucha feminista era imprescindible y lo será aún más de ahora en adelante. Cuando nos decían: “¿qué quieren las feministas si ya lo tienen todo?”. Pues no, no lo teníamos todo y siempre hemos sabido que estábamos a un paso de perder los avances conseguidos. Es terrorífico constatar con qué rapidez se pierden logros imprescindibles.

Hay noticias más que alarmantes en ese sentido. Tras las elecciones, las primeras medidas de los gobiernos de coalición reaccionarios anticipan un retroceso histórico en los derechos de las mujeres y del colectivo LGTBI, que se quedan sin departamentos específicos que pongan en marcha políticas frente a las violencias machistas o que luchen contra la discriminación. Y por supuesto, se ha retirado de los ayuntamientos la bandera arcoíris, ese símbolo de igualdad. Bruselas da una advertencia a PP y Vox tras expresar estos su pretensión de prohibir las manifestaciones y concentraciones contra la violencia machista cada vez que se produzca un asesinato. Con esta medida acabarían de un plumazo con dos principios constitucionales básicos: el de igualdad y el de libertad de expresión. Ha tenido que venir Bruselas a recordarles que “las manifestaciones pacíficas son un derecho fundamental en todos los países democráticos”. Cuando ya creíamos que habíamos puesto las bases para seguir evolucionando, nos atrapa el pasado más cavernario.

En esa cruzada contra el feminismo que ha sido uno de los ejes de campaña de los partidos reaccionarios, siete grandes ayuntamientos (Huelva, Valladolid, Burgos, Talavera de la Reina, Toledo, Elche y Orihuela), pactados entre PP y Vox, han eliminado las concejalías de igualdad.  Sabemos que la igualdad no se conseguirá a menos que reciba el impulso institucional a todos los niveles: nacional, regional y local. Las concejalías de igualdad dejarán de existir. A cambio tenemos cultura en manos de toreros, promocionando la tauromaquia y la caza. 

En Murcia, durante el tradicional desfile del Orgullo LGTBI este pasado fin de semana, la artista Rocío Sáiz, en cuya performance mostraba el pecho, fue obligada por un policía municipal a cubrirse bajo amenaza de salir esposada. Como no hay ninguna prohibición municipal contra este tipo de espectáculos en este contexto, el policía ha sido expedientado 48 horas después por extralimitarse en sus funciones, pero está claro que el clima reinante de acoso y censura le ha empoderado en su papel de guardián de la moral. Mucho nos tememos que no será este un caso aislado.

Como tampoco será un caso aislado el de una residencia de estudiantes de Málaga donde ha aparecido un cartel que advierte sobre una “epidemia homosexual”, anima a unirse al mes de la caza y ofrece veinte euros “por cada enfermo capturado”.  La rigidez mental de los votantes de derecha se siente amenazada por expresiones de sexualidad diferentes y reaccionan con violencia. No sirve de nada recordarles que nadie obliga a nadie a ser homosexual, sin embargo, ellos sí que están dispuestos a obligar a todo el mundo a ser heterosexual. 

Vox es un partido ultramontano, pero el PP presumía de cierta modernidad: está en el pacto institucional contra la violencia de género, tiene en sus filas a Maroto encargado de un pinkwashing de futuro incierto con este panorama, Feijóo debutó como líder con un perfil moderado. Estaban fingiendo porque a Vox no le ha costado nada hacer bascular el tablero y llevarse al averno ultra a un PP que se decía avanzado y europeísta. Ojalá ese desequilibrio puesto en evidencia tras las últimas elecciones sirva de reflexión a la ciudadanía para las próximas.

Eso en nuestro país. Pero desde países vecinos nos llegan noticias igual de preocupantes o más, si cabe: el ejecutivo ultraderechista italiano de Giorgia Meloni ha iniciado una lucha particular contra las familias no normativas. Desde el Ministerio del Interior italiano se ha ordenado a los alcaldes que dejen de registrar a los hijos de parejas homosexuales. En Padua se ha dado una vuelta de tuerca a esta medida infame e inhumana y se ha aplicado a niños y niñas que nacieron y fueron inscritos desde el año 2017 hasta el presente. Más de treinta familias han recibido la notificación de que deberán eliminar el nombre de la madre no biológica en el caso de familias de lesbianas con hijos. Estas madres perderían todo derecho sobre sus hijos e hijas, que dejarían de llevar su apellido. Y lo hacen esos que dicen defender a las familias. 

Tenemos motivos para preocuparnos. Se ponen en marcha en nuestro país medidas similares a las aplicadas en países como Hungría o Polonia, que nos espantaban pero que no creíamos que fuéramos a sufrirlas en España. Vemos caer una lluvia de piedras contra la igualdad.


MOVILIZAR AL FEMINISMO

MOVILIZAR AL FEMINISMO

Shock es la palabra más escuchada desde la noche del 28-M hasta ahora. Entre el tsunami conservador, que deja un mapa de España que ha virado de golpe al azul (o peor aún, al azul verdoso), y el anuncio de las elecciones para el 23 de julio, la ciudadanía aún no se ha repuesto de tanta conmoción. Se suceden las noticias en cascada, si pestañeas te pierdes algo. 

La época post COVID está siendo un tiempo de incertidumbre (energética, climatológica, bélica, demográfica), una incertidumbre que lanza a una parte del electorado a los brazos de partidos ultras. Ninguna novedad, esto es un clásico. Estamos viviendo un cambio de ciclo en todo el mundo, no solo en España, lo cual es poco consuelo. Ahí están Erdogran, Meloni o el incombustible Trump que amenaza con volver. Por desgracia estos cambios de ciclo siempre los pagan los mismos. Y muy especialmente las mismas. 

El feminismo está siendo la gran revolución pacífica de este siglo, una revolución que desborda los límites de la mera igualdad hombre-mujer y propone un modelo distinto de sociedad, un modelo socioeconómico más racional (son las mujeres las que están liderando los grandes retos ecológicos en todo el mundo), donde quepan personas de otros orígenes, una sociedad más abierta, más amplia, más plural. Pero toda revolución tiene una involución. La agenda de la derecha está diseñada a partir de una gran línea maestra: el retorno a una identidad rígida. Un único modelo de país, un único modelo de sexualidad, de familia, de fe, un rechazo al extranjero. O sea, religión, españolismo, homofobia, xenofobia y machismo. Esa identidad está atravesada por la construcción de un hombre dominante y una mujer sumisa, una mujer que sea lo que ha sido hasta hace bien poco: madre y esposa, complaciente y entregada a los demás, descanso del guerrero y ángel del hogar.

Nos amenaza una negra nube de machismo. 

Ahora debemos preguntarnos qué va a pasar con la lucha contra la violencia de género con unos partidos que niegan que exista a pesar de que cada semana están siendo asesinadas mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Y la niegan porque aceptar la evidencia de que existe, sería aceptar que existen la desigualdad y el dominio de los hombres sobre las mujeres, culpable de esa violencia. En estos últimos días han sido asesinadas cinco mujeres. Si no hay un análisis específico de la violencia de género y no se dota de medios la lucha contra esa masacre silenciosa, jamás conseguiremos avanzar. Pero, claro, cómo será esa lucha contra este tipo de violencia en la próxima legislatura autonómica cuando, por ejemplo, en Valencia hay un candidato a presidente autonómico, Carlos Flores Juberías, de Vox (clave para que el Pp gobierne) que está condenado a un año de prisión por maltrato.

Qué va a pasar con el derecho al aborto. No se nos puede olvidar la propuesta disparatada y antediluviana de Vox en Castilla-León de un Juan García Gallardo que pretendía que las mujeres que decidieran interrumpir su embarazo debían hacerse antes una ecografía en 4D y escuchar el latido fetal. Y que sigue insistiendo en que las medidas «contra el aborto» son «de obligado cumplimiento».

Qué va a pasar con la comunidad LGTB+ con una gente en el gobierno que cree en las terapias de conversión a la sexualidad única y verdadera. Eso en un país donde estamos viviendo el preocupante aumento de casos de violencia y acoso contra homosexuales, transexuales y lesbianas. 

Qué va a pasar, en fin, con las medidas por la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, contra la brecha salarial, por la igualdad de oportunidades, contra el techo de cristal, con gobiernos autonómicos y locales cuyos representantes son los inventores del término feminazi. Para que vayamos preparando el cuerpo, Feijóo ya ha anunciado esta semana que apuesta por eliminar el Ministerio de Igualdad, recurrente reivindicación de Vox. Al parecer, en este país igualdad es lo único que sobra.

El mundo necesita al feminismo porque feminismo significa igualdad de derechos y deberes para mujeres y hombres, ni más ni menos. No es una opinión, es un hecho, recogido por todo texto constitucional avanzado. Puede parecer una simpleza, pero debemos tener la frase a mano porque nos va a tocar hacer mucha pedagogía de ahora en adelante. No olvidemos que el feminismo ha cambiado a mejor la vida de millones y millones de mujeres en todo el planeta. Para evaluar la dimensión de ese cambio solo hay que pensar en la vida que llevamos nosotras y la que llevaron nuestras madres y abuelas.

Estamos en shock con el catastrófico resultado electoral para las izquierdas. En shock con el anuncio de elecciones generales para el 23 de julio. Pero no podemos perder el foco. La izquierda debe movilizarse porque cuatro años de gobierno Pp-Vox arrasarían con los logros conseguidos en el avance de la igualdad. Debemos aparcar las legítimas diferencias de pensamiento que hay en la izquierda (y que son su fortaleza y su debilidad) y actuar en bloque.

Y la movilización de la izquierda pasa por la movilización del feminismo. Nos va mucho en ello, compañeras.