lunes, 15 de febrero de 2016

DIEZ MIL

DIEZ MIL

Como soy de letras los números  me aturden. Diez mil niños refugiados desaparecidos en Europa. Cómo es posible que se pierdan diez mil niños. Cómo abarcar esta cifra. En el colegio de mis hijos son unos quinientos, sería como si desaparecieran todos los niños de 20 colegios, un tercio de los niños de la Vega Media desaparecidos, imaginad, y se sospecha que pueden estar siendo objeto de las creativas formas de esclavitud moderna, incluida por supuesto la esclavitud sexual. Cómo abarcar esa cifra en términos noticiables: Madeleine McCann,  las niñas de Alcásser, Mariluz Cortés, Jeremy Vargas, Marta del Castillo, Ruth y José Breton, Asunta Basterra. Son diez, hasta diez mil van 9.990 historias de desamparo y de tragedia interminable. Pero no los conocemos y además las noticias que oímos  hacen creer a la población que la entrada en masa de refugiados amenaza de un modo u otro nuestro modo de vida. Europa, la vieja Europa culta y civilizada, se vuelve cada vez más insensible al complicado fenómeno de la migración. Y aunque todo el mundo coincide en que es inhumano dejar abandonadas a todas esas personas a su suerte trágica, el miedo paraliza y se coloca por delante de la compasión. Si pensáramos como especie y no como elementos fragmentados (españoles, europeos, occidentales, ricos, pobres, musulmanes,) de la raza humana, esa masiva desaparición nos debería arañar la piel del alma y no dejaríamos vivir a nuestros gobernantes hasta dar con una respuesta. A veces tengo un sueño angustioso en el que grito con todas mis fuerzas y no me sale la voz.
Esa es la pesadilla que viven los refugiados cada día y nosotros, como en este artículo de Juanjo Milláshttp://elpais.com/elpais/2016/02/11/eps/1455215253_376903.html , como quien oye llover.


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