miércoles, 6 de abril de 2016

PANAMÁ, MON AMOUR

PANAMÁ, MON AMOUR

Pagar impuestos es de pescaderas, de camareros, de limpiadoras, de autónomos. La gente que mola no paga impuestos, la gente que mola de verdad y que es la que merece estar gobernando (según Azúa, a quien por lo visto ha preocupado más la llegada de Colau al gobierno que la corrupción galopante) se lleva su fortuna a destinos que molan tanto como ellos: Panamá, Islas Caimán, Seychelles, Bahamas. Vamos, por favor, si la sola mención de esos nombres inspira glamour. Pero cómo va doña Pilar a ponerse delante del ordenador con el programa PADRE, cómo va a llevar la señora de Cañete una carpeta con gastos de representación a su asesoría, cómo va estar Almodóvar juntando facturas para hacer la declaración, en qué mundo vivimos, ni que fuéramos todos iguales.

Es alucinante que teniendo tecnología como para que a un huevo se le pueda imprimir  la fecha de puesta y llevar su trazabilidad hasta el mismo culo de la gallina y que a un billete de 500Euros no se le pueda hacer el seguimiento. Porque no les da la gana, porque los titulares de cuentas opacas son los mismos que tienen que decidir qué hacer con los paraísos fiscales, ¿qué van a hacer? pues alicatarlos hasta el techo y ponerles cortinas.

La indecencia alcanza niveles estratosféricos No hace falta ser muy espabilado para ver la correlación directa entre las sociedades offshore y la privatización de la sanidad, entre los paraísos fiscales y el desmantelamiento del estado del bienestar, entre el dinero negro y el aumento de la edad de jubilación. Los recursos que posee una sociedad están en vasos comunicantes: a mayor riqueza de la clase privilegiada, mayor pobreza de la población general. O de dónde si no sacan todos estos sinvergüenzas sus fortunas indecentes, porque de doblar el lomo no es. Todos los impuestos que se ahorran son camas de hospital de menos, son colegios donde no se cubren bajas, son dependientes que no cobran ni el mínimo.


45 horas ha tardado en dimitir el Primer Ministro islandés animado a ello por un bonito número de manifestantes a la puerta del parlamento y aquí nos dicen que la crisis es culpa nuestra porque hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y se nos queda cara de panolis. Mientras, los compi yoguis offshore (como les llama José Daniel Espejo) esperan a que pase la polvareda con cara de circunstancias y los bolsillos bien abiertos.

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