domingo, 22 de julio de 2018

RENOVATIO


RENOVATIO

Pablo Casado ha ganado las primarias de Partido Popular frente a Soraya Sáez de Santamaría, convirtiéndose en su nuevo presidente y candidato a la presidencia del gobierno español. El PP se renueva haciéndose un poco más de derechas, si es que esto era posible. ¿Cómo cuánto más?, pues, a ver: propone regresar a la ley del aborto de 1.985, ilegalizar partidos independentistas, defender políticas aún más conservadores en lo referente a vida y familia, migración, educación, relaciones con la iglesia… Vamos, que para el PP los viajes en el tiempo existen sin necesidad del Delorean, siempre que sean hacia el pasado.

El video anónimo “Cuéntame cómo vais a renovarnos” ha sido un torpedo a la línea de flotación de  Sáez de Santamaría a base de poner a caer de un burro  a viejas glorias del PP (Arenas, Villalobos y Montoro) en quienes Soraya se había apoyado. Este video, que al parecer ha salido de las filas de compromisarios de Casado, muestra a un Partido Popular caduco en contraposición a este PP que ha ganado, joven, triunfador, neoliberal a tope y con raya del pelo (más) a la derecha. El video da cuenta también de que las puñaladas traperas entre compañeros de partido (¡cuerpo a tierra, que vienen los nuestros!) no ocurren sólo en la izquierda. La guerra por el poder dentro del PP ha sido sangrienta y sucia como son todas las guerras, ha sido una pelea en la trinchera embarrada y cuerpo a cuerpo. Sirva como ejemplo la animadversión manifiesta del ex ministro Soria, el de los papeles de Panamá, hacia Soraya SS o las acusaciones de excarcelar etarras del equipo de Casado hacia la vicepresidenta. Todo muy fraternal y muy bonito. Finalmente ha ganado el macho alfa, joven y soberbio, frente a la leona que defendía el territorio del viejo macho.

Hacia la interna ha quedado claro que funciona bien: un candidato hombre (no olvidemos que para un partido conservador el feminismo es, como mucho, un mero adorno), joven, apuesto (fashion trend últimamente entre los políticos europeos) y enfrentado al aparato de un partido que cae en picado según las últimas encuestas. La política cada vez se parece más a Gran Hermano y en este tipo de reality shows gana invariablemente aquel que se enfrenta al grupo hegemónico. Realmente Pablo Casado tenía todos los elementos para triunfar.

Sin embargo, Casado es el candidato “nominalmente” más corrupto, de hecho está al borde de la imputación. Tiene un currículo como para enmarcar y poner encima de la tele si no fuera porque, por lo visto, es  todo mentira. ¿Qué nos demuestra esto?, algo que ya sabíamos: que a los votantes del Partido Popular la corrupción les chupa un pie, les importa tanto como los índices de precipitación en Suecia. Si les incomodara de verdad no habría llegado este partido a los niveles de enfangamiento a los que ha llegado. Sólo les interesa que el que esté ahí encarne el ideario que se espera de un dirigente de derechas y esto suele incluir ser corrupto, o sea que, en realidad, ese adorno no le sobra.

La regeneración del PP consiste en hacerse más viejunos, o cómo nos pensábamos que se iba a modernizar este dinosaurio monolítico. Por lo que vemos, la puesta al día va a significar que Casado se convierta en un nuevo Aznar o en un mini-Trump. Así que, resumiendo, un presidente del PP más de derechas y por si fuera poco, bajo la sombra de la corrupción. Todo OK. Brindemos por la renovación.


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